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Personaje Político
Poco reyes de la Historia española han provocado sentimientos tan enfrentados en la población como el hijo primogénito de Carlos IV y María Luisa de Parma. Su odio a Godoy le llevaría a convertirse en el líder del partido opositor al valido por lo que fue uno de los promotores del Motín de Aranjuez, revuelta provocada en la villa madrileña el 19 de marzo de 1808 por una importante facción del partido nobiliario, con el apoyo popular debido al odio al valido y el descrédito del monarca. El motín consiguió arrancar la abdicación de Carlos IV y el nombramiento de Fernando como monarca de España. El "Deseado" se hacía con la corona en uno de los momentos más delicados de la Monarquía española. Fernando es llamado a Bayona por Napoleón junto a toda la familia real y el propio Godoy. El monarca piensa que se trata de una excelente oportunidad para legitimar su posición ante el hombre fuerte del continente pero Napoleón tenía otros planes. Gracias a las Abdicaciones de Bayona (6 de mayo de 1808) consiguió que su hermano José Bonaparte recibiera la Corona española mientras que Fernando era recluido en Valençay. En el castillo de esta ciudad le llegó la noticia del inicio de la Guerra de la Independencia pero el monarca, dando muestras de sus escasas dotes políticas, no apoyó el movimiento. Las derrotas infligidas por los españoles a las tropas francesas llevaron al emperador a firmar el Tratado de Valençay (11 de noviembre de 1813) por el que la corona española era restaurada en la persona de Fernando. Cuando entró en Madrid, al grito de "Vivan las caenas" un grupo de madrileños quitó a los caballos del tiro de la carroza, lo que indicaba la emoción con que el pueblo madrileño recibía a su monarca. Las reformas realizadas durante el periodo de las Cortes de Cádiz -entre ellas y la más importante, la promulgación de la Constitución de 1812- no fueron del agrado del rey, quien recibió el incondicional apoyo de los absolutistas firmantes del llamado Manifiesto de los Persas. Un Golpe de Estado ponía fin a la era liberal inaugurada con la convocatoria de Cortes y el decreto de 4 de mayo de 1814 declaraba "nulos y de ningún valor ni efecto" tanto la Constitución como todos los decretos promulgados por las Cortes gaditanas. De esta manera se restauraba la monarquía absoluta en España, recuperando la sociedad del Antiguo Régimen imperante antes de los episodios de 1808. A pesar de ser uno de los principales impulsores de la derrota de Napoleón, el papel español en el Congreso de Viena será absolutamente decepcionante. Se manifestaba así la caída de la posición española en la política europea en beneficio de las nuevas potencias como Prusia. Respecto a la política interior, la situación económica se complicó con el problema de la Deuda Pública y los primeros movimientos independentistas en América, lo que suponían el inicio del fin colonial español. La represión que puso en marcha el rey afectó tanto a los antiguos afrancesados como a los liberales por lo que el ambiente entre los militares liberales era cada vez más tendente al pronunciamiento. Será el 1 de enero de 1820 cuando el teniente coronel Rafael de Riego se pronuncie en Cabezas de San Juan al frente de las tropas destinadas a sofocar los movimientos independentistas en América. El movimiento liberal se extendió por todo el territorio nacional en forma de Juntas lo que provocó la capitulación del monarca. El 7 de marzo de 1820 Fernando VII juraba la Constitución de 1812, lo que ponía en marcha el llamado "Trienio Liberal". El programa reformista anterior se radicalizó pero Fernando empezó a poner las bases que acabarían con el movimiento. Promovió el fracasado levantamiento de la Guardia Real en Madrid (julio de 1822) e intentó crear con la Regencia de Urgel una autoridad que rivalizara con el gobierno constitucional. Su solicitud de intervención a la Santa Alianza sí obtuvo resultados. Las potencias reunidas en Verona eligieron a la Francia de Luis XVIII con la garante de la restauración absolutista en España y la financiación de un potente cuerpo militar denominado los "Cien Mil Hijos de San Luis" dirigidos por el duque de Angulema permitió la intervención en la Península Ibérica. Las tropas entraron en España en abril de 1823, siendo recibidas con entusiasmo por la población. En otoño de ese mismo año Fernando VII restablecía el absolutismo y el 1 de octubre promulgaba un decreto por el que se declaraban "nulos y sin ningún valor todos los actos del gobierno llamado constitucional". Se iniciaba la llamada "Década Ominosa" que abarcaría entre 1823-1833. En esta larga etapa se consolidaría el absolutismo como fórmula de gobierno al tiempo que la mayoría de las colonias americanas conseguían su independencia. Los últimos años de la vida de Fernando VII estarían marcados por la cuestión sucesoria. Se había casado en cuatro ocasiones -María Antonia de las Dos Sicilias; Isabel de Braganza; María Josefa de Sajonia y María Cristina de Borbón- pero sólo su última esposa le había dado descendencia. Serán dos niñas de nombre Isabel, futura reina de España, y Luisa Fernanda, futura esposa del duque de Montpensier. Para permitir que su primogénita reinara, promulgó la Pragmática Sanción que abolía la Ley Sálica de Felipe V. De esta manera, el hermano del monarca, Carlos María Isidro, apoyado por los absolutistas más recalcitrantes, no admitía la Pragmática y al fallecer don Fernando el 29 de septiembre de 1833, estallaba la Primera Guerra carlista entre absolutistas y liberales, llamados éstos por la Reina Gobernadora -doña María Cristina- para apoyar los derechos dinásticos de la pequeña Isabel. Durante estos últimos años el "Deseado" será llamado por su pueblo "El Narizotas".
obra
Este retrato de Fernando VII fue encargado a Goya por la Escuela de Ingenieros de Caminos. A pesar de ser Goya Pintor de Cámara del rey, Fernando nunca encargó ningún retrato al aragonés ya que consideraba su arte obsoleto, gustando más del Neoclasicismo de Vicente López. No por eso dejó de pagar a Goya su correspondiente sueldo hasta su fallecimiento.El monarca sólo posó en una ocasión para Goya y eso ocurrió en 1808, con motivo de la realización de un retrato ecuestre al poco de ser coronado rey. En dos sesiones, durante hora y media, el maestro captó los rasgos básicos de su rostro y luego los repetiría en cada uno de los retratos que le encargaban, por eso el rostro siempre tiene la misma posición, dando la impresión de que el monarca está disfrazado. Este es el motivo por el que se ha considerado que el pintor intentó ridiculizar al rey, destacando los rasgos menos atractivos de su figura; pero hay que advertir que Fernando VII era ya de por sí caricaturesco, sin necesidad de remarcarlo por parte del artista. Su Majestad viste uniforme castrense de gala y porta la banda de la Orden de Carlos III y el Toisón de Oro. Contra lo habitual, que era colocar el fondo neutro, el maestro nos deja ver un campamento militar a dos niveles: en el primero están los caballos y en el segundo las tiendas de campaña. Esta zona del fondo está trabajada con mayor soltura y fluidez en las pinceladas, mientras que en la figura del rey se esmera algo más para mostrar algún detalle. Quizá la ironía del cuadro esté en situar a Fernando VII en un campamento militar, cuando durante la Guerra de la Independencia estuvo en un castillo francés dedicándose a hacer calceta y a tejer junto a su hermano Carlos María Isidro y su tío Antonio Pascual, en lugar de encabezar la resistencia española contra Napoleón.
obra
La relación entre Goya y Fernando VII fue bastante superficial debido al rechazo que se manifestaban mutuamente. El monarca sólo posó para el pintor en una ocasión - concretamente en 1808 para la ejecución de un retrato ecuestre y exclusivamente durante hora y media - por lo que la efigie es siempre la misma - véase Fernando VII en un campamento -. En su rostro encontramos algunas muestras de su personalidad como la testarudez o su mal genio. El monarca posa con elegante manto de armiño adornado con cenefa dorada, bastón de mando en la mano derecha, banda de la Orden de Carlos III y el Toisón de Oro, insinuándose los detalles del traje realizados con una pincelada rápida. El fondo neutro otorga mayor volumen a la figura, obteniendo un resultado bastante digno a pesar de la escasa belleza del modelo. Curiosamente por estas fechas don Fernando había buscado ya un sustituto a Goya como pintor de cámara: el valenciano Vicente López.
obra
Son numerosos los estudios y bocetos de soldados marroquíes realizados por Fortuny durante su segunda estancia en Roma ya que tenía que idear los grandes cuadros de batallas encargados por la Diputación de Barcelona. Todos ellos están inspirados en la ingente cantidad de dibujos y apuntes tomados del natural durante los dos meses y medio que el pintor estuvo en Marruecos. En este boceto protagonizado por el beréber que sirvió a Fortuny de guía durante su primer viaje resalta el aspecto expresivo del personaje, exhibiendo Fortuny un contundente dibujo que parece esculpir los rasgos del hombre, quedando el resto del espacio sin definir, contrastando sus rasgos negroides con el fondo blanco para resaltar aun más el carácter de su modelo.
Personaje Pintor
<p>Manuel Ferrán Bayona fue un pintor destacado especializado en pintura histórica y retratos. Era hijo del también pintor Antonio Ferrán (1786-1857).</p><p>Realizó sus estudios en la Academia de Bellas Artes de Barcelona y también impartió clases de Figura humana y Adorno en la Asociación de Socorro y Protección a la clase Obrera y Jornalera entre 1853 y 1855. Al igual que su padre, expuso en la Exposición de la Asociación de Amigos de Bellas Artes de Barcelona en 1853. Además, en 1854 colaboró como artista en la Sociedad Editorial Literaria-Artística de La Alianza de Barcelona, junto a los artistas Enrique y Pablo Ferrán. Durante esta época bohemia, junto al dibujante Manuel Moliné y su primo Pablo Ferrán, conocidos como "Los tres mosqueteros", dirigieron la Guía satírica de Barcelona y fundaron en 1855 el estudio de artistas "Taller Rull" en Barcelona. Uno de los eventos que lo hizo famoso fue su retrato de la famosa bailarina andaluza del Teatro Principal llamada "Nena".</p><p>&nbsp;</p><p>Más tarde, en 1860, se trasladó a vivir a París, donde se encontraba residiendo en 1861 en la rue de Faubourg Poissionere, 138. Fue uno de los primeros artistas catalanes de su generación en residir en dicha ciudad, después de Francisco Sans Cabot. En Francia, fue discípulo de Tomas Couture y presentó su obra "El carnaval en el barrio latino de París" en la Exposición Nacional de 1862.</p>
Personaje Pintor
Inicia su formación en Valencia como discípulo de Francisco Martínez. Luego se traslada a Madrid, donde asiste al taller de Madrazo. Su educación artística culmina en París bajo los consejos de Duret. Sus creaciones evidencian su inclinación por los asuntos de género, cotidianos. En este sentido uno de sus cuadros más impactantes es El Viático dado a un mendigo moribundo, gracias al cual es premiado por la Diputación de Valencia con un pensionado para continuar su formación fuera de España. Entre su producción hay que destacar obras como Un alcalde de monterilla, que recibió la segunda medalla de la Exposición de 1864, El Tribunal de las Aguas, o El charlatán político, y Salida de los picadores de la posada, entre otras.
Personaje Escultor
Hijo del pintor Alejandro Ferrant, siendo muy joven se trasladó a Barcelona a cursar sus estudios en la Escola d'Arts i Oficis, donde fue profesor de escultura entre 1920 y 1934. Completó su formación en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, Madrid y en 1928 realizó estudios en Viena, viajando a París en 193. Ferrant es uno de los escultores mas revolucionarios de su tiempo y participó en proyectos como el Salón de Artistas Ibéricos (1925), el Pabellón de Artistas Reunidos (1929), la Escuela de Altamira (1928)... En 1926 se le galardonó con el Premio Nacional de Escultura.