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Personaje Político
Cosme continuó el negocio bancario familiar iniciado por su padre Giovanni di Binci, ampliando la fortuna de manera considerable. Entre sus mejores negocios está el préstamo de 100 ducados a un monje llamado Tommaso Parentucelli. Cuando Parentucelli fue nombrado papa con el nombre de Nicolás V, no dudó en elegir a los Médici como los banqueros de la Santa Sede. Cosme también continuó con la carrera política iniciada por su padre al considerar que la seguridad de su fortuna estaba ligada a la obtención del poder. Su participación política se truncó inicialmente al ser desterrado en 1433 por el jefe de la oligarquía, Rinaldo di Albizzi, ya que siempre los Médici buscaron el apoyo en las clases populares. El exilio sólo duró un año y Cosme entró triunfante en Florencia, haciéndose de manera rápida con el control del gobierno, aunque siempre de manera discreta ya que ejerció el poder de forma indirecta y nunca ocupó cargos de relevancia, sólo fue durante seis meses Gonfaloniere de justicia. El modo de dirigir las riendas de la ciudad era simple: manipulaba las elecciones y colocaba en las magistraturas a sus partidarios. Su política exterior se basó en la consecución de la paz, fundamental para la buena marcha de los negocios. Se alió con los duques de Milán, la Santa Sede, los duques de Borgoña o los monarcas de Inglaterra y Francia; incluso asoció a su hijo y futuro sucesor, Pedro el Gotoso, con el papa Pío II en el negocio del alumbre, mineral fundamental para el tintado de las telas, otra de las bases económicas de los Médici. Cosme fue uno de los grandes mecenas de su tiempo. Admirador de la filosofía platónica, fundó la Academia cuya dirección confió a Marsilio Ficino, convirtiendo a Florencia en la capital del Humanismo. Gracias a su financiación se continuaron los trabajos en el Duomo o el Baptisterio, rodeándose de importantes artistas como Fra Angelico, Michelozzo -autor del famoso Palacio Médici y de la biblioteca del convento de San Marcos- o Donatello. La importancia del gobierno de Cosme fue tan grande que a su muerte recibió el título de "Pater Patriae".
Personaje Político
Cosme I fue nombrado en 1537 duque de Florencia. Hijo del condottiero Giovanni della Bande Nere, recibió el apoyo y el reconocimiento de Carlos V y del papa Paulo III, obteniendo una contundente victoria, con ayuda de los tercios imperiales, contra los exiliados florentinos liderados por Piero Strozzi. Desde ese momento, Cosme llevó a cabo una intensa expansión territorial que contará con el beneplácito del emperador, culminando con el nombramiento de gran duque de Toscana por el pontífice Paulo V.
obra
La tabla pertenece a la predela del retablo procedente del convento florentino de San Vicenzo d'Annalena. Después de ser arrojados al mar y ser salvados in extremis por la mano intercesora de un ángel, el gobernador romano Lisias propuso la quema de los santos médicos y de sus tres hermanos. Fra Angelico sitúa a los cinco personajes en composición circular, de rodillas y en actitud de oración. Los protagonistas, de frente, marcan perfectamente distancia entre sus cuerpos, espacio real. Sus plegarias son escuchadas por Dios, lo que proporciona que las llamas de la hoguera se despeguen de los condenados y se expandan hacia los verdugos, que con visible acaloramiento y expresiones de dolor huyen del fuego. Mientras, al fondo, sobre el paramento de cierre, Lisias y sus acompañantes observan atónitos el acontecimiento milagroso. Es una escena de atípica expresividad y dinamismo en el arte de Fra Angelico, pero que ejemplifica la versatilidad y el conocimiento del arte de la pintura del monje pintor, que ilustra a la perfección la confusión del episodio, contraponiendo las aptitudes dinámicas y desesperadas de los verdugos y la sorpresa del prefecto Lisias con la espera tranquila de los santos médicos y sus hermanos. Aunque su composición parece algo ingenua, la escena formula una ilusión espacial bien conseguida dentro de los límites del primer Renacimiento.
obra
Escena perteneciente a la predela del Retablo de Annalena donde se ilustra la conversación de los santos Cosme y Damián ante el prefecto. El gobernador romano Lisias mandó llamar a los santos médicos para interrogarlos sobre sus creencias, intentando convencer a Cosme y Damián de que desestimaran a adoración al dios cristiano. En medio de una paisaje exterior de arquitecturas de suaves colores con decoración de tipo clásico, Lisias, sentado en el banco de la derecha, inquiere a los santos médicos. Cosme y Damián, acompañados de sus tres hermanos menores, figuras secundarias en las narraciones episódicas de la vida de los santos médicos, asisten tranquilos al interrogatorio seguros de su verdad. El hermano de menor edad parece explicar al prefecto las razones de sus creencias cristianas y la desestimación de la adoración a los dioses paganos. Fra Angelico divide la escena colocando a los grupos en dos espacios distintos: mientras Lisias, un ayudante y un soldado, se sitúan sobre un suelo construido de mármol, el grupo circular de los santos y sus hermanos queda sobre un verde tapiz de hierba, como atrapados entre la claridad de las construcciones. Un paramento a media altura cierra la composición por el fondo, sobre el cual divisamos un último plano con otras construcciones arquitectónicas. De esta manera, se anuncia el posterior futuro de los santos médicos, en medio de un mundo hostil.
obra
Perteneciente al banco del Retablo de San Marcos, pintado por Fra Angelico entre 1439-42 y destinado a ilustrar la vida de los santos médicos, esta escena en particular se refiere al interrogatorio del prefecto romano Lisias al que Cosme y Damián se vieron sometidos. El gobernador romano Lisias hizo llamar a los santos médicos para reconvenirles por sus creencias cristianas. Cosme y Damián se llegan ante el prefecto acompañados de sus tres hermanos menores, a la izquierda de la composición. En la otra parte, algunos soldados y consejeros de Lisias, el cual señala una hornacina donde descansa una estatua de dios pagano. Lisias, verdadero centro compositivo, se sitúa sentado en un trono de carácter clásico, con un fondo de arquitectura con pilastras adosadas y más elementos decorativos renacientes. Más allá, tres tiestos de flores continúan el efecto de profundidad. La zona de la derecha se presenta más despejada que el grupo de los santos médicos. La causa es dejar más diáfano ese espacio para el entendimiento del observador: Lisias señala al dios pagano como símbolo para la reconversión de Cosme y Damián. La fórmula adoptada por Fra Angelico en esta escena es mucho más avanzada que la que ilustra el mismo acontecimiento en la predela del Retablo de Annalena. Si allí también se conseguía cierta profundidad, en la representación que estamos viendo, las posturas y actitudes de los personajes, la abundancia de elementos compositivos y el tratamiento general de mejor ejecución, informan más acertadamente del episodio representado.
obra
Esta es la quinta escena perteneciente al banco del conocido Retablo de Annalena, en el que se ilustra la vida de los santos Cosme y Damián. Se representan dos momentos consecutivos de la historia del martirio de los hermanos médicos. Tras el infructuoso castigo de las llamas, los santos Cosme y Damián son crucificados. Así los presenta Fra Angelico, ejecutados en la cruz, pero sin signos de dolor aparente. A la izquierda de la composición, en un plano más cercano a nosotros, se sitúan algunos hombres que lanzan piedras y disparan flechas hacia el cuerpo de los santos. En el otro extremo, a la derecha, los tres hermanos menores de Cosme y Damián, asisten arrodillados al sufrimiento de los santos. Pero las piedras no alcanzan su objetivo, quedando suspendidas en el aire sin dañar a los médicos. Incluso una flecha retrocede sobre su marcha y se vuelve sobre su ejecutor. La composición peca de ingenuidad, al no quedar clara la profundidad de la escena, sobre todo, por el tramo de pared que limita la representación. Sin embargo, elementos más sencillos, como la colocación de las piernas de algún hombre de la parte izquierda o el movimiento de otro, que lanza piedras torsionando todo su cuerpo, o la flecha que vuelve sobre sus pasos, resultan más efectivos que el paramento del edificio. Por otra parte, la escena sigue una distribución de colores bastante ajustada, que no desentona con el resto de los acontecimientos ilustrados en la predela del retablo. Los rosas, los amarillos, el verde de la hierba o las tonalidades azules, van pasando en transición muy comedida de unas zonas de la representación a otras. La iluminación también se manifiesta muy atenuada en toda la composición.
obra
Tomando como referente claro la escena del Retablo de Annalena, la ejecución de la obra en éste de San Marcos es mucho más verosímil que aquélla. Destacan, sobre todo, las formulaciones espaciales que adopta Fra Angelico para la composición de la obra. La escena se articula en círculo que, desde el centro, se amplifica a toda la composición. Los santos médicos, acompañados por sus hermanos menores, forman el bloque estructural de la obra, en medio de la escena. El círculo de las llamas se expande hacia los verdugos y soldados que, confundidos, emprenden la huida. Son de destacar los esbirros que yacen muertos y el que se cubre con su escudo del fuego, en el primer término, por delante de los ajusticiados. En el paramento de fondo, arriba, se sitúa el prefecto Lisias al que acompañan sus consejeros, atónitos ante el suceso milagroso. Un brocado decorativo recorta excepcionalmente las figuras de esta zona. Más allá, edificios y diversas construcciones, apareciendo incluso un pequeño espacio de cielo, que acentúa hasta el límite el efecto en profundidad. De esta manera, el grupo central de los santos médicos hace de enlace entre los distintos planos de la composición. Sin duda, una de las escenas más pensadas y de mayor convicción de todo el arte de Fra Angelico.
termino
acepcion
Conjunto de creencias míticas, religiosas y filosóficas que estudia el origen del Universo.