Lazar Makovich Lissitzky es otro de los artistas rusos que harán las veces de mensajeros del Constructivismo. El Lissitzky será el más sobresaliente colaborador de Malevich, cuyo universo plástico veneró. Pero no se limitó a rendir culto al suprematismo, sino que propició una rápida renovación de éste, aproximándolo a los presupuestos productivistas.
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Colocado en el callejón sin salida del expresionismo abstracto, Philip Guston, que había abandonado la figuración, pero no el tema, decide en 1966 dar un giro a su pintura y volverla a poner en contacto con los objetos comunes, las cosas enraizadas con el mundo tangible. Su vuelta a la figuración está dentro de la corriente general en estos años, pero el canadiense emprende un camino personal al dar dimensiones gigantescas a los objetos que pinta, recuperando también la vertiente crítica -ahora más irónica- de los cuadros comprometidos de los años treinta y cuarenta.
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Desde muy pronto Naum Gabo diferenciará sus propuestas del ideario, más utilitarista, de Tatlin. Realismo será el término que transcriba su concepto de la abstracción. En el "Manifiesto realista" que redactó y firmó en 1920 arremetió contra todas las reminiscencias del futurismo. Allí escribió: "Es suficiente con preguntar al primer futurista a mano cómo se representa la velocidad para que entre en escena el arsenal completo de automóviles desenfrenados, de las ruidosas estaciones, de las calles que parecen torbellinos..., -¿es preciso convencer a alguien de que nada de esto tiene mucho que ver necesariamente con la velocidad y su ritmo? Mirad el rayo de sol, la más silenciosa de las fuerzas silenciosas recorre 300.000 kilómetros por segundo. Nuestro cielo estrellado, ¿quién lo comprende? (..) ¿qué son nuestros ferrocarriles en relación a los caminos del universo?".
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En 1938 Mondrian abandono París y se trasladó a Londres. Para entonces había reducido extremedamente los medios plásticos de su austero estilo. Observamos en esta brillante y ascética composición cómo ya se limita a gruesas horizontales y verticales que conforman un equilibrio asimétrico en el lienzo. No recurre a cálculos matemáticos, sino a la intuición, pero Mondrian establecía formas de armonía universal en el diseño abstracto. Esto es, su intención era plasmar relaciones formales a las que fuere inherente una permanencia absoluta.