Junto con la integración de las ciudades griegas, los reyes helenísticos llevaron a cabo gran cantidad de fundaciones a través del sinecismo de comunidades previas, para que la producción campesina se canalizara a través de la chora politiké, donde se unificaba y se organizaba, como en el caso sirio, o por medio de colonias, donde se asentaban normalmente los soldados mercenarios licenciados. Ciudades que tomaban el nombre del rey fundador, para poner así de relieve incluso en el nombre dentro de qué sistema habían de encuadrarse. Son Alejandrías, Seleucias, Antioquías, Casandreas, ocupadas por clerucos, encargados igualmente de su defensa, gobernadas a través de un epistates y, a veces, con guarniciones, aunque poseían magistrados y organismos colegiados, equivalentes al consejo, recibían normalmente prostágmata, órdenes de los reyes, que constituyen, en su forma epigráfica, una de las más importantes fuentes para conocer la vida política del mundo helenístico. Internamente, las ciudades tienden a organizarse de modo oligárquico, aunque pretendía identificarse como democracia el hecho de que, en ocasiones, la ciudad gozara de cierta autonomía en el orden interno. La libertad vista por los estoicos, corriente de pensamiento predominante en la época, venía a traducirse simplemente como un modo elegante de aceptar las circunstancias impuestas. De hecho, las nuevas estructuras sociales se traducían, en el plano urbano, en que sólo permanecen en la ciudad los que disfrutan de la politeia, circunstancia que tiende a identificarse con las clases poderosas, al tiempo que todos los demás quedan excluidos, convertidos en masas de campesinos, tendentes a la dependencia. Como residuo permanece una masa urbana, peligrosa, que las oligarquías quieren controlar con la presencia de los poderes regios. Entre las ciudades griegas, algunas se conocen mejor y esta circunstancia suele coincidir con el hecho de que presenten algún tipo de peculiaridad. Es naturalmente el caso de Atenas. Las tensiones entre el demos y la oligarquía se interfieren en la intervención de los reyes. La imposición de un censo, como en el caso de Antípatro, sirve para delimitar los derechos del demos, mientras que Poliperconte lo apoya, permitiendo la entrada a multitud de demóticos que estaban apartados de la politeia. Los reyes se hacen populares gracias al nuevo desarrollo de la conquista, capaz de poner en cultivo nuevas tierras y de acelerar el intercambio con la apertura de nuevas vías para los tráficos de mercancías. Esparta representa un caso igualmente específico, aunque diferente. Las transformaciones posteriores a la guerra del Peloponeso acabaron con el rígido sistema hoplítico y propiciaron la concentración de propiedades, lo que permitió el desarrollo de la riqueza, pero también el aumento de la conflictividad. Los mismos reyes son los promotores de reformas que se decían tendentes a recuperar el sistema representado por las leyes de Licurgo. Agis IV y Cleómenes III intentaron, paralelamente, controlar el Peloponeso y entraron así en conflicto con la Liga Aquea, lo que sirvió a su vez para provocar la intervención de los reyes. La ciudad entra en una dinámica mimética en relación con los reinos, pues trata de evitar los conflictos promoviendo la conquista o el evergetismo de las grandes fortunas amasadas sobre las nuevas formas de explotación favorecidas por el sistema impuesto a partir de la intervención macedónica. Entre otros casos igualmente específicos dentro del conjunto del mundo helenístico, también destaca Rodas, ciudad controlada por una gran aristocracia reforzada por el poder naval, promotora de un lujo verdaderamente paradigmático. La acumulación de riquezas permite el desarrollo del evergetismo, forma de redistribución de los productos del trabajo esclavo, especialmente renovado en la isla. Ello permite la concordia social entre los libres, en circunstancias internacionales que les permitían aprovecharse de las discordias para ganarse el apoyo a cambio de adhesiones circunstanciales, sobre todo en las relaciones con los Ptolomeos. Es interesante comprobar el interés de los reyes egipcios por aparecer como sus liberadores, en competencia con Antígono.
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Las instrucciones de Meidner para pintar la ciudad precisan los temas y la forma de pintarlos, basándose en tres principios: la luz en jirones que surgen bruscamente entre las cabezas de la gente, los coches o los edificios, y que pone en movimiento todas las cosas; el centro de la composición situado un poco más debajo de la mitad del cuadro y la línea recta como elemento figurador de todo.
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Cuando el siglo está a punto de terminar surge el proyecto quizás más renovador en el campo de la urbanística, y la aportación española más importante del siglo XIX: la Ciudad Lineal. Su autor es Arturo Soria y Mata quien en la década de los años 90 pone en práctica una nueva idea: trazar una ciudad de 50 km de longitud con un eje central de comunicación y una anchura mínima, de manera que no se perdería el contacto con el campo. Soria parte de unos principios básicos que serían: 1) la abundancia de zona verde (una quinta parte para construir y el resto huertas, jardines y similares). 2) edificaciones singulares e individuales, con una altura limitada (no más de tres alturas). 3) un espacio mínimo, de cinco metros, desde la calle a la vivienda con lo que las casas se encontraban en medio de un espacio verde. 4) al no existir un centro que sirviera de punto de referencia la valoración de las parcelas dependía sólo del volumen de la vivienda. A pesar de toda la carga utópica que en ciertos aspectos (especialmente los sociales) tuvo el proyecto de Soria, su ejecución fue llevada a cabo con tal pragmatismo siguiendo el axioma principal "del problema de la locomoción se derivan todos los demás de la urbanización". Por ello se creó un tranvía de circunvalación ya que la idea general consistía en una línea que, rodeando la capital, vinculara los pueblos cercanos a Madrid (desde Fuencarral a Pozuelo de Alarcón); conseguido tal objetivo en 1892, el siguiente paso se concretó en la creación, en 1894, de la Compañía Madrileña de Urbanización, encargada de llevar a la práctica la construcción y comercialización de la nueva ciudad que debería ejecutarse en ocho años. Utilizando como eje la línea del tranvía, el plan consistía en una calle central (por donde discurriría la vía) de cuarenta metros de anchura, las manzanas de las viviendas, con solares siempre rectangulares "por ser más bellas, más cómodas y más baratas que las irregulares", unas vías transversales delimitadoras que alcanzarían veinte metros de ancho y las posteriores de diez, acotando el exterior una franja de bosques aisladores de cien metros y a continuación campos de cultivo. La idea tenía un contenido social inusual para aquellos años. Aunque se habla de tres clases de hoteles para tres estamentos sociales, la única diferencia era su mayor o menor volumen; la decoración era la misma y el material, pobre. Por lo que respecta a la ubicación de cada estamento no se consideraba selectivo como en otros planes urbanísticos, de modo que alternaba la vivienda obrera con la burguesa, dotándose el conjunto de todo tipo de inmuebles públicos (iglesia, teatro, escuelas, dispensarios...). Estas preocupaciones sociales fueron posiblemente las que le hicieron perder las ayudas oficiales y que, desde un principio, fuera considerado un proyecto irrealizable. Soria no se desanimó y logró el dinero, creando una sociedad por acciones con una clientela de tipo medio, pero como contrapartida de los 50 km proyectados se ejecutaron sólo cinco.
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Sam´al fue la capital del pequeño estado luvio-arameo; situada junto al Karasu, es el mejor ejemplo conocido del urbanismo luvio-arameo. Los orígenes de su construcción se situan en el siglo XI.
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Urbanísticamente se define por su forma cuadrada y su exacta orientacion en el espacio. Es símbolo de la armonía cósmica que debe unir el Cielo y la Tierra, organizada en torno a un eje norte-sur, donde se encontraban las construcciones más importantes, y un eje este-oeste.
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El emperador Yongle decide trasladar la capital de Nanjing a Beijing en 1421, una ciudad situada en un lugar estratégico a la vez que simbólico, ya que se asienta sobre la capital de los mogoles. Urbanísticamente se define por su forma cuadrada y su exacta orientacion en el espacio. Es símbolo de la armonía cósmica que debe unir el Cielo y la Tierra, organizada en torno a un eje norte-sur, donde se encontraban las construcciones más importantes, y un eje este-oeste. En su confluencia se encontraba la Ciudad Prohibida, defendida por una triple murallla que marcaba la supremacía absoluta del soberano.