Batalla de Lepanto

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Datos principales


Personaje relacionado

Felipe II

Lugar relacionado

Lepanto

Desarrollo


La expansión musulmana no se frenó con la toma de Constantinopla en 1453. Bayaceto II convirtió la flota otomana en una elemento decisivo en la política mediterránea, amenazando las rutas comerciales que enlazaban el mundo cristiano con el oriental. Suleiman El Magnífico tomó la gran fortaleza de Belgrado y expulsó a los caballeros de San Juan de la plaza fuerte de Rodas. En 1526 aplastó a los húngaros, con lo que dejaba el camino franco hacia el corazón de Europa, siendo expulsado de Viena tras un largo asedio. Por mar, asentó el dominio musulmán tomando las plazas de Argel y Trípoli. En 1570 el virrey de Argel se apodera de Túnez y Selim II toma Chipre, lo que provocará la reacción cristiana ante el riesgo de invasión. Bajo el patrocinio del Papa Pío V, España, la república de Venecia y los Estados Pontificios forman la Liga Santa, reuniendo un total de 80.000 hombres y más de doscientas embarcaciones de guerra, congregadas en Messina bajo el mando de don Juan de Austria. El 15 de septiembre de 1571 la flota partió del puerto siciliano, dirigiéndose a la isla de Cefalonia tras recibir la noticia de que en el golfo de Lepanto se había reunido la flota turca, compuesta por unas 270 naves. Al amanecer del 7 de octubre de 1571 la flota cristiana avistó a la turca y don Juan dispuso sus naves en formación de combate. En el flanco derecho se situaron las naves venecianas bajo el mando de Andrea Barbárigo; en el izquierdo, la flota papal capitaneada por Andrea Doria, mientras que en el centro quedó el grueso de la flota con Don Juan de Austria al frente.

En la retaguardia queda Santa Cruz. Los turcos inicialmente se dispusieron en forma de media luna, separándose rápidamente en tres secciones: en el centro la flota de Alí Pashá; Mohamed Siroco en la derecha turca y Ulach Alí en el flanco izquierdo. Don Juan abre la batalla disparando sus cañones contra las naves de Alí Pasa, cayendo rápidamente al menos siete galeras turcas. Los turcos responden haciendo avanzar su flanco central contra las naves de don Juan, produciéndose una encarnizada batalla. Tomada la nave capitana el centro musulmán se rompió y batió en retirada. El flanco derecho turco, por su parte, navegó cercano a las rocas para desbordar a las galeras venecianas de Barbárigo. Este fue rodeado por ocho galeras enemigas y su buque insignia fue tomado. La ayuda de la retaguardia cristiana provocó la derrota de Siroco y la huída del resto de su flota. La línea izquierda turca realizó una maniobra similar, intentando rodear las naves de Andrea Doria y tomar su popa. No pudo hacerlo, atacando sin embargo el grueso de la flota de Doria y abriendo en ella un hueco que le permitió llegar al corazón de la flota cristiana. Desde la retaguardia, Santa Cruz acude en ayuda de la nave Capitana de los caballeros de San Juan, obligando a Uluch Alí a abandonarla. Entre tanto, las naves de Andrea Doria, duramente castigadas, resistieron hasta que acudió en su ayuda don Juan, tras haber asegurado el centro cristiano. Tras más de cuatro horas de batalla la victoria se decantó del lado cristiano, a pesar de haber perdido 17 galeras y 8.000 hombres. Las pérdidas turcas fueron más cuantiosas, siendo capturada la mayor parte de su flota y contándose al menos 25.000 muertos. Con esta derrota, el control turco sobre el Mediterráneo sufrió una grave merma y acabó con el mito de la invencibilidad naval musulmana. Sin embargo, gracias a la ayuda francesa, poco tiempo después una nueva armada turca volvió a dominar el Mediterráneo oriental.

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