Tortura del judío

Datos principales


Autor

Piero De Benedetto Dei Franceschi

Fecha

1452-66

Estilo

Renacimiento Italiano

Material

Fresco

Dimensiones

356 x 193 cm.

Museo

Iglesia de San Francisco de Arezzo

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Tras la victoria de Constantino sobre Magencio, el emperador romano reunió a todos los pontífices con el fin de averiguar a qué dios pertenecía la señal en cuyo nombre había conseguido tan importante triunfo. Ningún sacerdote le supo dar respuesta pero sí acertaron algunos cristianos que le explicaron el misterio de la Santa Cruz y la fe cristiana, siendo Constantino bautizado en la religión cristiana. Santa Elena, la madre del emperador, se trasladó a Jerusalén para encontrar los restos de la Sagrada Cruz, escondidos tras la crucifixión de Cristo bajo la edificación de un templo a Venus, construido para evitar las peregrinaciones de cristianos a lugares sagrados. La santa convocó a los sacerdotes judíos más sabios de Palestina para que le revelaran el lugar del escondite pero se negaron a desvelar el misterio, siendo condenados a morir quemados vivos. Ante esta dura amenaza indicaron que Judas, el nieto de Zaqueo, conocía el lugar requerido por Santa Elena. Judas tampoco quiso revelar el secreto emplazamiento, por lo que fue condenado a morir de hambre en el fondo de un pozo; transcurridos seis días de tortura, el judío descubrió el lugar donde se encontraba la Sagrada Cruz. Piero muestra el momento en el que Judas es descendido al pozo por los sirvientes de santa Elena, empleando una polea situada en una estructura formada por tres gruesos listones. Uno de los verdugos agarra de los cabellos al hebreo, que más tarde se convierte al cristianismo tomando el nombre de Ciriaco, siendo nombrado obispo de Jerusalén. La escena se desarrolla ante un fondo de murallas, apreciándose una torre en la zona izquierda; un potente foco de luz ilumina a los personajes para dotar de volumen y anatomía a sus figuras, destacando la ausencia de expresividad y la escasa fuerza de los hombres que izan a Judas. Sin embargo, sus miembros están sabiamente trabajados, superando incluso a Masaccio, cuya obra admiró Piero durante su estancia en Florencia en el año 1439.

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