Sansón capturado por los filisteos

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Este violentísimo cuadro basa su efectismo no sólo en el acusado movimiento de los personajes sino también en el atrevido uso de la luz. Este tipo de composiciones muestra el estilo juvenil del Guercino, que se inició dentro de las tendencias caravaggiescas para más tarde evolucionar hacia posturas más clásicas, dentro de la corriente idealista del Barroco italiano. El lienzo muestra el momento en que Sansón es atrapado por sus enemigos, los filisteos, gracias a la intervención de Dalila, su amante, que le ha convencido para cortarse el cabello, de donde sacaba su fuerza. Sorprendidos al amanecer en el lecho, Sansón no puede más que forcejear en vano, mientras Dalila contribuye simbólicamente al prendimiento. Toda la acción se estructura en violentas diagonales opuestas en su sentido. Sansón se enfrenta solo, con su poderosa espalda, al grupo de soldados que se le viene encima. Todos parecen a punto de caer. Dalila y Sansón oponen sus posturas igualmente, incluso las piernas del héroe se disparan cada una hacia un lado. El efecto es centrífugo, de grandes masas que se repelen. Pero el efecto no sería tan completo si no fuera por el dramatismo que presenta la luz. En la estela del caravaggismo, un foco artificial penetra desde la izquierda y destaca tan sólo algunas partes, dejando las otras en penumbra.

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