El rostro de la guerra

Datos principales


Alias

Dibujo de una pesadilla para la película "Moontide"

Autor

Salvador Dalí Domènech

Fecha

1941

Material

Tinta y aguada sobre papel

Dimensiones

17 x 13´2 cm.

Museo

Fundación Gala-Salvador Dalí

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Los acontecimientos que se desarrollaban en Europa, con el creciente dominio de los ejércitos del III Reich por todo el continente, obligó a la pareja formada por Salvador Dalí y Gala a buscar un lugar más tranquilo. Pocos años antes, habían escapado de la guerra civil española (1936-1939) trabajando en diversas partes del mundo y ahora, cuando el conflicto bélico parecía extenderse por todo el planeta, quedaban pocos países donde poder dedicarse exclusivamente al arte. De entre esos países, el que más atrajo a Dalí fueron los Estados Unidos, donde él veía infinitas posibilidades de seguir experimentando con su pintura y con su propia biografía. Las consecuencias en su carrera no tardarían en comprobarse. Desde luego, la imagen que el artista se había ido forjando de la guerra y de su principal culpable, Adolf Hitler, ya no era la de años anteriores, donde aún existía una cierta ironía. Respecto a la guerra civil española, sus cuadros habían denunciado la barbarie del conflicto. En este sentido, su actitud era mucho menos provocativa que la de los futuristas italianos de comienzos de siglo, cuando soñaban con la guerra porque sería la "única higiene del mundo". Cuando realizó este dibujo, Dalí tenía clara la importancia icónica de la calavera. De hecho, ya en 1933 firmaba una obra como Esa muerte fuera de la cabeza/Paul Eluard o, más recientemente, Rostro de la guerra (1940-1941). En ambos casos se repetían los contenidos psicológicos asociados a esa idea la muerte y de la putrefacción. Jugando con las dobles imágenes, cada uno de los orificios de la calavera (las cuencas de los ojos, la boca, la nariz) se transforma o sirve para albergar otras imágenes. Lo viscoso, los insectos y reptiles... contribuyen a exaltar esa tremenda sensación de asco, pero mucho más aún la boca, en cuyo interior se abren otras calaveras de forma interminable. La imagen tiene reminiscencias de planos fotográficos o cinematográficos, siendo ésta una fuente de inspiración muy valiosa para el artista.

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