Aquiles entre las hijas de Licomedes

Datos principales


Autor

Peter Paul Rubens

Fecha

1618

Material

Oleo sobre lienzo

Dimensiones

246 x 267 cm.

Museo

Museo del Prado

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La colaboración entre Rubens y Van Dyck debió ser habitual entre 1618 y 1620, años en los que ambos trabajaron juntos en el taller del primero, teniendo una relación más estrecha que la existente entre maestro y discípulo. Por eso, aunque una parte de los especialistas duden en aceptar en esta obra la colaboración de Van Dyck, no es nada descabellado plantear que sí se produjera.La escena recoge un episodio de la Guerra de Troya. La madre de Aquiles -la nereida Tetis- conocedora del destino de su hijo si iba a la batalla, decidió ocultarle en la corte del rey Licomedes, obligándole a llevar vestidos femeninos y esconderse entre las mujeres. Conocedores los griegos de la ausencia del valiente soldado, se encargó a Ulises que le encontrara. Ulises se dirigió a la corte de Licomedes vestido de mercader y ofreció a las mujeres una cesta repleta de collares, de espadas y otras armas. Aquiles se abalanzó hacia las armas, descubriéndose el engaño y marchando con sus compañeros a la lucha, en la que -como había presagiado su madre- falleció por un flechazo lanzado por Paris, que le alcanzó en su único punto vulnerable, el talón.Rubens ha marcado claramente las pautas de la composición, siendo Van Dyck un mero colaborador, sin apenas dar muestra de su forma de trabajar, pues su factura era más nerviosa que la del maestro. Las figuras se enmarcan dentro de un palacio clásico, muy iluminadas por un potente foco de luz, a excepción de Ulises. Aquiles levanta la espada mientras Deyanira -la hija de Licomedes- junto a sus sirvientas contempla atónita la situación. En estas figuras vuelve a dar muestra el artista de su facilidad para captar las expresiones y otorgar mayor vitalidad a la obra. La riqueza de los ropajes, la calidad de los detalles y el vivo colorido suponen una muestra del estilo que tanto apreciaba Rubens y que Van Dyck admirará. Las figuras femeninas recogen el canon de belleza del Barroco, aunque aquí aparezcan vestidas.Posiblemente la obra fue traída a España por el maestro en 1628 y regalada al rey Felipe IV, gran coleccionista de arte y admirador de su pintura.

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