Alegoría de la Villa de Madrid

Datos principales


Autor

Francisco José de Goya y Lucientes

Fecha

1810

Material

Oleo sobre lienzo

Dimensiones

260 x 195 cm.

Museo

Museo Municipal de Madrid

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Al iniciarse la Guerra de la Independencia, Goya juró fidelidad al rey francés José I, como Primer Pintor de Cámara que era. Su ideología ilustrada le acercaba al pensamiento del rey intruso, convirtiéndose en un afrancesado. Los desmanes provocados por la contienda motivaron un importante debate interno en el maestro, quien acabó odiando al francés. El poder de la razón y las luces, símbolo de la Ilustración, se ve desbordado por la irracionalidad de la violencia que provoca un conflicto armado. El Ayuntamiento de Madrid deseaba poseer un retrato del rey José. Tadeo Bravo de Rivero, regidor de la villa y Corte y amigo personal de Goya, fue quien encargó este cuadro. Vemos a una matrona que sostiene el escudo de la ciudad y las armas en primer plano; tras ella un grupo de genios alados sostienen el medallón que originalmente contenía la efigie del monarca intruso. Al no tener presente al rey, tuvo Goya que emplear un grabado para realizar el retrato, cobrando por el trabajo 15.000 reales. En 1815 se sustituyó por el retrato de Fernando VII, en 1820 por la palabra Constitución - en referencia a la de Cádiz del año 1812 -, en 1823 de nuevo por Fernando VII y en 1872 se colocaron las palabras Dos de Mayo que contemplamos en la actualidad, aludiendo a la heroica jornada que inició la lucha contra los franceses en 1808 y que tan excelentemente representaría el propio Goya en su obra La carga de los mamelucos.

No es muy habitual que el aragonés realice alegorías pues era más dado a pintar lo inmediato. Pero cuando lo tuvo que hacer - en este caso y en la Alegoría de España, el Tiempo y la Historia - recurre al estilo neoclásico. Sin embargo, su forma de trabajar es la de estos años, con una pincelada rápida y una fuerte luz que baña a las figuras, provocando una sensación atmosférica que recuerda a Velázquez. El vivo colorido empleado hace más atractiva una composición en la que las figuras se distribuyen en diferentes planos hacia el fondo para lograr el efecto de perspectiva, reforzado por las baldosas que observamos en el suelo. Una interesante imagen, especialmente por el significado que encierra.

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