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Datos principales


Rango

Final franquismo

Desarrollo


A la tensión en el seno del Gobierno por los proyectos de reforma sindical y de asociaciones del Movimiento, se unió el escándalo MATESA, que habría de resultar el detonador final de la crisis de octubre de 1969. Matesa era una empresa textil que había conseguido 12.000 millones de créditos oficiales en poco tiempo. Además de las irregularidades de evasión de impuestos, la empresa vendía sus productos a filiales en el extranjero, hinchando sus beneficios. El ministro de Información, Manuel Fraga, dio luz verde a la prensa para comentar con toda amplitud el tema de MATESA, actitud que no era habitual en otras materias. La prensa del Movimiento, dependiente de Solís, aprovechó el incidente para atacar a sus adversarios tecnócratas en el tema de la eficacia y austeridad económicas. Aunque inicialmente el presidente del Banco de Crédito Oficial fue cesado y MATESA incautada, ambas medidas fueron revocadas poco después, por lo que el affaire quedaba sin resolver. Franco se vio impotente para arbitrar unas diferencias en el seno del Gobierno que tenían un aspecto de revancha. El vicepresidente Carrero consideró negligente y malintencionado el comportamiento de Fraga y de Solís, reforzando su anterior criterio partidario de su sustitución. Desde el mes de septiembre el ambiente de crisis de Gobierno fue inevitable. Ante la coincidencia de la aprobación gubernamental del proyecto de ley sindical y de la divulgación de un informe de un grupo de estudio de la Organización Internacional del Trabajo sobre la situación sindical y laboral española, Solís decidió declarar al primero secreto oficial por un tiempo.

Con un ambiente de crisis de Gobierno, Solís intentaba evitar que la reforma sindical fuera objeto de protestas y de polémica pública al pasar el proyecto a las Cortes. Además, el retraso de la divulgación del proyecto de reforma sindical permitía evitar que el Informe de la OIT pareciera un enjuiciamiento del mismo. A pesar del inmediato desenlace de la crisis con la salida del grupo de ministros más opuestos al almirante Carrero y al grupo tecnócrata, Solís abrigó hasta el último momento esperanzas de que la formación del nuevo gabinete le fuera favorable. Todavía un día antes de la crisis, el ministro del Movimiento se atrevía a comunicar a su colaborador Utrera Molina su ascenso al Ministerio de la Vivienda. La formación de un nuevo Gobierno homogéneo el último día de octubre de 1969 ponía fin a una etapa de la historia del régimen de Franco. A partir de entonces comenzaba la era de apogeo del poder del almirante Carrero que, más que de unidad, iba a ser de división de la clase política franquista.

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