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Arte Español Medieval

Desarrollo


A continuación pasaremos a reseñar brevemente una serie de conjuntos que, a manera de ejemplo, nos indicarán la riqueza arquitectónica de Cataluña en el siglo XI. La mayoría de estas construcciones posee cronologías que abarcan el siglo X, pero sus fábricas se renuevan en el siglo XI, en su mayor parte bajo los parámetros estilísticos de la influencia lombarda. En otros casos, obras iniciadas en el siglo XI continuarán en el siglo siguiente, e incluso algunos edificios serán reformados posteriormente. Pero en todos los casos, indican la potencia arquitectónica de un país que sienta las bases de su historia individualizada. Un país que, como hemos visto en nuestra introducción histórica, se incluye claramente en Europa. El conjunto episcopal de Egara (actual Terrassa, en el Vallès Occidental), cuyo origen como lugar de culto se remonta al siglo IV, está formado por los tres edificios: Sant Miquel, Santa María y Sant Pere. La iglesia de Santa María conserva un ábside rectangular en el exterior y planta de herradura de época anterior, a la que se añade, en época románica, una nave y un transepto con cúpula de crucero. En el exterior aparece decoración lombarda de arquillos ciegos. Esta, reforma fue consagrada en 1112. En el municipio de Santa Margarida de Montbui (Anoia) se construyó, en torno al 970, un castillo que fue destruido por Almansur en 987. Reconstruido por Fruiá, obispo de Vic, éste mandó edificar la iglesia de Santa Margarida que se terminó en 1034 y que consagró el abad Oliba un año después, en 1035.

La fábrica constituye un edificio prerrománico de tres naves que termina con una cabecera de tres ábsides de marcado carácter lombardo. Muy cerca se conservan todavía las ruinas de la iglesia de Sant Pere de l'Erm, de una sola nave, transepto y tres ábsides con bandas lombardas. También consagrada en torno a 1035, obedece al plan de repoblación de la zona. La actual comarca de Osona, que tiene como capital a Vic, desarrolla una importante actividad constructiva; tanto el obispado como los vizcondes en época románica, extendieron sus posesiones en un entorno muy amplio. En esta comarca citaremos a manera de ejemplo la iglesia de Santa Eugenia de Berga. Iglesia de una nave con transepto coronado por tres ábsides, con cúpula sobre crucero, siguiendo los modelos lombardos frecuentes en Cataluña. En el siglo XII se modificó su estructura, añadiendo el campanario sobre la cúpula. En la misma comarca se levanta, la iglesia de Sant Martí del Brull, mandada construir por Guisla, vizcondesa de Cardona, y consagrada por Guillem, obispo de Vic, después de 1047. Tiene una sola nave, sin transepto; de los tres ábsides de la cabecera, los laterales aparecen dispuestos perpendicularmente al central. En el siglo XII fue reformada, añadiéndose un pórtico en el lado sur. El Museo Episcopal de Vic conserva unas magníficas pinturas románicas procedentes del ábside central. El mismo esquema de este ábside central, con hornacinas, lo encontramos en la iglesia de Granollers de la Plana, dedicada a Sant Esteve.

Fue consagrada en 1088 y posee una sola nave en cuyo exterior sigue la decoración lombarda que encontramos también en la cabecera. Es posible suponer la existencia de una pequeña cripta. Recientemente restaurada y en parte eliminados los añadidos posteriores, la iglesia de Malla, dedicada a San Vicente, fue construida en el último cuarto del siglo XI, y posee tres naves divididas en tres tramos y culminadas por tres ábsides semicirculares. El castillo de Savassona fue una de las residencias de los vizcondes de Osona que, a su vez, extendían en esta época su predominio sobre Cardona. Situada al lado del castillo, se levanta la iglesia dedicada a San Pedro. De una sola nave, sigue el modelo de El Brull en la disposición con hornacinas de su ábside central. En el exterior de toda la obra, la decoración lombarda es de gran calidad. Otro modelo arquitectónico, frecuente en la zona de Vic, corresponde a la iglesia de una sola nave con transepto y cabecera con tres ábsides (el central también con hornacinas) que distribuyen la nave transversal en tres tramos. Este es el caso de la iglesia de Sant Martí Sescorts, consagrada en 1068. Era muy frecuente que estas iglesias estuvieran policromadas como mínimo en la parte de la cabecera; de ahí procede parte de la colección de frescos románicos conservados en Cataluña. Las pinturas de Sescorts, conservadas en el Museo Episcopal de Vic, narran escenas del pecado original y de la vida del santo titular de la iglesia.

La primitiva iglesia, consagrada en 889 y dedicada a San Andrés en el entonces castillo de Tona, fue reformada por completo en el siglo XI siguiendo los modelos lombardos. Sólo en el siguiente siglo adquirió su aspecto definitivo. En la vecina comarca de El Bages, también la arquitectura del siglo XI ha dejado huella. La iglesia de Sant Julià de Coaner fue consagrada en torno al 1024 y constituye uno de los primeros ejemplos del románico de influencia lombarda en Cataluña. Situada al lado de una torre de defensa, esta iglesia posee tres naves separadas por arcos que descansan sobre pilares cruciformes. La cabecera posee tres ábsides con decoración lombarda en el exterior. Sobre la bóveda, a los pies de la nave central, se levanta el campanario de dos pisos de época posterior. Cerca del monasterio benedictino de Montserrat se levanta la iglesia de Santa Cecilia. Tiene su origen en una construcción del siglo X, consagrada el año 957, que fue remodelada siguiendo modelos lombardos en el siglo siguiente. Posee tres naves cubiertas con bóvedas de cañón, siendo la central de mayor longitud; dichas naves terminan en tres ábsides semicirculares. En la comarca del Alt Empordà, próximo a Sant Pere de Rodes, se levanta el monasterio de Sant Quirze de Colera. Sobre una antigua iglesia consagrada en 935, en el siglo XI, fue reformada la construcción y ampliada en 1123. Posee tres naves, siendo muy estrechas las laterales, y amplio transepto sobre el que se abren tres ábsides.

La nave central está cubierta con bóveda de cañón a gran altura y las laterales, con bóvedas de cuarto de círculo, se refuerzan con arcos fajones que se apoyan sobre pilares cruciformes. El interior del ábside se decora con cinco arcuaciones ciegas que descansan sobre columnas con capiteles de carácter vegetal; esta característica lo aleja del estilo lombardo y lo conecta con la decoración del arte autóctono, mientras que la decoración de influencia italiana aparece en el exterior del ábside. También en esta zona del norte de Cataluña intervino el abad Oliba, cuando en 1045 fundó el monasterio benedictino de Sant Miquel de Fluvià. La iglesia se consagró en 1066 y posee tres naves con amplio transepto y tres ábsides semicirculares decorados en su exterior con arcuaciones lombardas. Pero su importancia reside en que nos hallamos ante una rica decoración escultórica, en el interior de la iglesia, que debemos relacionar con aquel arte autóctono que representaba Sant Pere de Rodes, que veíamos también en Sant Quirze de Colera, y enlaza, al otro lado de los Pirineos, con Sant Genís les Fonts y Sant Andreu de Sureda. Frente al mar, en el golfo de Rosas, se levanta la iglesia de Santa. María de Rosas. Sobre una antigua construcción del siglo X se construyó la iglesia, actualmente en ruinas, que se consagró en 1053. En planta recuerda Colera y enlaza con la arquitectura autónoma de esta zona del norte de Cataluña, donde inciden los modos lombardos, que se manifiestan de manera especial y casi única en la decoración exterior de la cabecera.

En la zona occidental del norte de Cataluña, en la comarca del Alt Urgell, en Coll de Nargó, se levanta la iglesia parroquial dedicada a San Clemente. Sobre una base prerrománica, de la que se conserva el cuerpo bajo de la magnífica torre campanario, el templo fue renovado en el siglo XI con una sola nave y ábside semicircular. La bóveda fue realizada posiblemente a finales de siglo. Muy cerca se halla la iglesia de Santa María d'Organyà. Construida en época de Sant Ermengol, obispo de Urgell, la obra fue renovada y consagrada en 1090, estableciéndose una canónica agustina. Con planta basilical y tres ábsides en la cabecera, fue modificada en el siglo XIII. De Organyà procede un manuscrito con "Homilías" del siglo XII, que se considera el primer texto catalán. El primitivo conjunto catedralicio de Urgell lo componían en el siglo XI tres iglesias dedicadas a Santa María, San Pedro y San Miguel. Participó en la construcción de San Miguel, hacia 1035, el obispo Sant Ermengol, y el obispo Eriball, hacia 1040, procedió a la consagración de las obras de Santa María. En el siglo XII estas obras fueron remodeladas. La importancia del conjunto catedralicio es notable en el siglo XI, si bien la mayor parte de las obras conservadas pertenece al siglo posterior.

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