Notas y bibliografía del volumen 2

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Datos principales


Rango

Africa

Desarrollo


NOTAS (1) Elisabeth Wiskemann, The Rome Berlin Axis, Londres, 1966, pág. 261. (2) Cit. por F. W. Deakin, The Brutal Friendship: Mussoline, Hitler and the Fall of Italian Fascism, Harmondworth, Ingl., 1962, pág. 32. (3) Cf. Luis Pasamar y Tomás Mestre, Operación Barbarroja, HISTORIA 16, N.° 62, julio 1981, págs. 1936. (4) J. E. C. Fuller, Batallas decisivas del mundo occidental y su influencia decisiva en la historia, III, Barcelona, 1973, pág. 541. (5) Alan Moorehead, Trilogía africana, Barcelona, 1968. (6) El M-13/40, de 14 toneladas, armado con un cañón de 47/32 comenzó a llegar a África en 1940. Durante 1941 ya combatieron bastantes unidades, con comportamiento ligeramente inferior a los carros ligeros británicos. En 1942, la versión 15/42, con cañón 47/40, mejoró bastante, pero, a causa de su escaso blindaje, siempre combatiría en neta inferioridad con los carros aliados. (7) B. H. Liddel Hart, Historia de la II Guerra Munidal, I, Barcelona, 1972, págs. 208, 299-301 y 210. (8) Fred Magdalany, La caída de la fortaleza europea, Barcelona, 1973, pág. 81. (9) B. H. Liddel Hart, ob cit, págs. 312-330. (10) La destitución de Auchinleck está considerada por los modernos investigadores del período como una de las grandes injusticias de Churchill. Un buen premio por haber logrado frenar a Rommel. Auchinleck recibió fría y cortésmente la notificación que Churchil le envió por medio de un coronel de Estado Mayor.

Más mezquino aún es el interés mostrado por Churchill en sus escritos al intentar demostrar que Auchinleck planeaba retirarse si Rommel atacaba, cuando el premier británico estaba al corriente de los planes de resistencia y contraataque de su general. Quizá, en su interés por demostrar lo acertado de la destitución, Churchill llegó a culpar a Auchinleck de los fracasos cosechados por Ritchie al frente del VIII Ejército durante 1942. En confirmación de la valía de Auchinleck, sirva el juicio de uno de sus más calificados enemigos en el campo de combate. El general Bayerlein, jefe del Estado Mayor de Rommel asegura: "Si Auchinleck no hubiera sido el hombre que era -y quiero decir, el mejor general aliado en África del Norte-, Rommel hubiera destruido al VII ejército". Auchinleck escribió tiempo después: "Fue un shock. Un gran pesar por haber perdido el mejor puesto de general que se podía tener en aquel periodo. Pero la situación empeoró después, cuando se pasaron las consignas y comencé a reflexionar sobre ello". (11) Carlos Fabiani, De Madagascar a Túnez, Barcelona, 1974, pág. 128. (12) B. H. Liddel Hart (Ed), The Rommel Papers, Nueva York, 1953. (13) David Irving, La Guerra de Hitler, Barcelona, 1977, pág- 359. Alan Bullodk, Hitler, Barcelona, 1972, págs. 750-753. Desmond Young, Rommel, el zorro del desierto, Barcelona, 1967, págs. 219-220. (14) Memorias del mariscal Montgomery, Buenos Aires, 1959, pág. 143. (15) Inglaterra y Francia habían comenzado la II Guerra Mundial como aliadas, pero tras la rendición francesa y la creación del régimen de Vichy, Londres se había mostrado hostil a Francia, atacando su flota y sus colonias y acogiendo el general De Gaulle, propugnador de una Francia Libre, enemiga del gobierno, a veces colaboracionista (¿?), del mariscal Pétain.

(16) Los anglo-americanos ayudaron a la URSS en la guerra suministrándole armas, vehículos, materias estratégicas etc. a través de Asia, Persia y el Mar Polar. Esta última era la mejor ruta para todos por acortar substancialmente los recorridos, pero también resultaba la más expuesta. Hasta junio, la marina y la aviación alemana había infligido menos de un 20 por ciento de pérdidas a los convoyes angloamericanos, conocidos como PQ,, pero a partir de esa fecha comenzaron las catástrofes. El PQ. 16 perdió 7 de sus 35 buques; el PQ.17 perdió 24 de sus 35 barcos; el PQ 18. 13 de los 40 que lo formaban... eso determinó que Londres y Washington midieran cuidadosamente sus envíos a la URSS, porque el costo en transportes era insostenible. (17) Franco supuso, al menos hasta 1942, que el Eje podría ganar la guerra, pero simplemente tuvo dudas. El bando germanófilo -cuya cabeza más visible era su cuñado Serrano Suñer, ministro de Exteriores -no pudo lanzarle a la guerra, aunque le arrancase algunas concesiones, como la División Azul. El generalato más influyente estaba dividido entre ambos bandos y Franco dio largas a todos subiendo a unos y bajando a otros (ver HISTORIA 16: Aranda contra Franco, n. 72 (abril, 1982) y El atentado de Begoña, n. 76 (agosto, 1982), ambos por Antonio Marquina Barrio. En la preparación de Torch era difícil prever la reacción española, pero resultaba indudable, pese a que militarmente el país no estuviera preparado para la guerra, que la intervención de España, por su situación estratégica, amenazaría gravemente los planes aliados.

(18) En 1940, el ataque del ejército gaullista había culminado en Senegal con un fracaso estrepitoso. En 1942, el ataque británico contra los franceses en su mandato de Siria halló resistencias importantes, que no fueron mayores por la impotencia francesa, lo que suscitó graves inquinas de los militares franceses contra Londres. Ese mismo año tropas británicas habían atacado Madagascar suscitando una viva reacción francesa, tanto que en el momento de trabajarse en la planificación de Torch aún proseguía la resistencia de Vichy en la isla. (19) Para más detalles sobre el plan Backbone y las disposiciones aliadas sobre España durante la Operación Torch, véase HISTORIA 16, n' 79, noviembre de 1982: Operación Torch, España al borde de la II Guerra Mundial, por Antonio Marquina Barrio. (20) Por medio de uno de sus diplomáticos el presidente Roosevelt envió un mensaje a Pétain, anunciándole la invasión de sus colonias de África del norte y pidiéndole que no se opusiera. El jefe del Estado de la Francia de Vichy respondió: "Con estupor y tristeza me entero esta noche de la agresión de su ejército contra África del Norte. He leído su mensaje en el que invoca pretextos que nada justifican... Están en juego Francia y su honor. Hemos sido atacados y nos defenderemos. Esta será mi orden". Pétain, temiendo la ocupación alemana de la Francia Libre -que de todas formas se produjo- no tenía otra opción.

El 13 de noviembre, por vía secreta, llegaba a Argel otro telegrama: "Acuerdo íntimo mariscal y presidente Laval, pero decisión oficial sometida a autoridades oficiales". Era la aceptación de Vichy, con la que Darlan se convertía en Alto comisario francés en África y Giraud en jefe de las fuerzas armadas. (21) Darlan fue asesinado el 24 de diciembre por un joven fanático, que creía prestar un servicio a la Francia Libre. Al día siguiente fue fusilado. (22) El Eje perdió en África unos 800.000 hombres (500.000 italianos), de los que 200.000 fueron muertos, heridos o desaparecidos. Allí dejaron también en 3 años de guerra 6.200 cañones, 2.500 tanques, 8.000 aviones 70.000 camiones y la flota italiana perdió 2,5 millones de toneladas de buques en sus misiones de suministro. BIBLIOGRAFIA K. D. Bracher, "La dictadura alemana. Génesis, estructura y consecuencias del nacionalismo", Madrid, 1973, 2 vols. E. K. Bramstedt, "Goebbels and National Socialist Propaganda, 1925-1945", East Lansing, 1965. J. A. C. Brown, "Técnicas de persuasión. De la propaganda al lavado de cerebro", Madrid, 1981, 2? ed. L. W. Doob, "Goebbels y sus principios propagandísticos", en Sociología de la Comunicación de Masas, M. de Moragas (ed.), Barcelona, 1982, 2? ed., págs, 472-495. J. Driencourt, "La Propaganda, nueva fuerza política", Buenos Aires, 1964. J. P. Faye, "Los lenguajes totalitarios", Madrid, 1974. J. Hale, "La radio como arma política", Barcelona, 1979.

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