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Bliztkrieg

Desarrollo


El día 1 de septiembre de 1939 las fuerzas de Wehrmacht y la Luffwafe se lanzan sobre Polonia. Da comienzo la Segunda Guerra Mundial. Los pactos defensivos que unían a este país con las potencias occidentales -Gran Bretaña y Francia- obligaba a esta a efectuar una declaración de guerra al Reich cuarenta y otro horas después. A partir de ese momento, mientras Polonia era repartida entre los dos firmantes del pacto de pocos días antes -Alemania y la Unión Soviética- comenzaba la denominada Dróle de guerre. Este calificativo venía a denominar, con el paso de los meses la extraña situación en que se hallaban los potenciales combatientes. Alemania comienza a lanzar sus primeros ataques contra las costas británicas mediante la colocación de minas submarinas primero, y más adelante comenzando a atacar con submarinos a los navíos de esta nacionalidad. Italia, por su parte, se beneficia materialmente a esta ambigua situación, en la que Francia trata de aprovisionarse de materiales que le resultan necesarios y de los que carece. Son los efectos de una "neutralidad provechosa", tal como fue definida por el mismo conde Ciano. Mientras, los ejércitos franceses realizan operaciones dirigidas contra el enemigo imaginario, en las zonas donde supuestamente deberían realizarse los combates. Al mismo tiempo, los primeros contingentes del Cuerpo Expedicionario británico llegan a Cherburgo el día nueve de septiembre.

Pocas horas después, mientras la Wehrmacht aniquila a los ejércitos polacos, la flota británica sitúa tres mil minas en el Estrecho de Calais. Esto impulsa a Hitler a manifestar sus intenciones de actuar militarmente sobre el Occidente. La agonía de Polonia prosigue al tiempo que los primeros convoyes transatlánticos comienzan a actuar. Es la previsión del conflicto lo que impulsa a los gobernantes ingleses a establecer estas líneas de aprovisionamiento, que habrán de constituir sus principales fuentes de subsistencia durante los siguientes años. El 28 de septiembre los alemanes estabilizan sus posiciones en la Polonia ocupada, de acuerdo con los soviéticos que han penetrado en el país de forma paralela. El 6 de octubre, Hitler realiza públicas ofertas de paz a las potencias occidentales, que las rechazan de forma inmediata. Las actividades marítimas del Reich se extienden al Atlántico sur, mientras que la acción realizada en la base británica de Scapa Flow demuestra la voluntad alemana por hostigar a sus teóricos enemigos. Los Estados Unidos, situados en un plano de absoluta neutralidad, empiezan a establecer formas de ayuda a Gran Bretaña mediante la fórmula de "Cash and carry", de entrega de materiales a través del inmediato pago y traslado de los mismos. A primeros de noviembre los generales alemanes inician una actividad conjunta dirigida a disuadir a Hitler de sus planes de ataque hacia el Oeste.

Desde entonces hasta el mismo día del ataque contra Holanda, la decisión del mismo será retrasada hasta veintinueve veces. Ello pone de manifiesto el temor de los altos mandos militares alemanes ante la posibilidad de un fracaso al enfrentarse con el Ejército francés apoyado por el cuerpo expedicionario británico. En los últimos días del mes, mientras prosigue el acoso alemán contra la flota británica en el Atlántico, el Führer comunica a sus más altos jefes militares el carácter irrevocable del ataque a Francia e Inglaterra, ignorando la neutralidad de Holanda y Bélgica. El 30 de noviembre, la Unión Soviética ataca sin previo aviso a su vecina Finlandia. Las reducidas posibilidades de ésta parecen anunciar la inmediata rendición ante la agresión de la potencia atacante. Por el contrario, los siguientes meses servirán para que Moscú compruebe la imposibilidad de culminar de forma inmediata su acción. Las tropas movilizadas en Francia esperan, en medio de una situación de absoluta incertidumbre, un ataque procedente de Alemania. El 13 de diciembre, en el estuario del Río de la Plata se baten británicos y alemanes. El acorazado del bolsillo Graf Spee se refugia en el puerto de Montevideo donde será hundió por su tripulación. Noruega comienza a centrar la atención de los futuros adversarios, al centrarse en ella las vías de aprovisionamiento de minerales procedentes de Suecia que Alemania precisa para organizar su industria de guerra.

Italia prosigue su política de acondicionamiento a la situación bélica que se anuncia. A mediados de enero, Bélgica y Holanda dan orden de movilización general de sus efectivos. Pero Alemania no lanza su ataque por el momento, ya que espera la llegada de la primera para hacerlo. Para entonces, los mandos de la Wehrmacht han elaborado los planes de ataque sobre los puntos neurálgicos de Noruega, en previsión de una similar acción aliada en este mismo sentido. A primeros de febrero, el consejo militar aliado decide el envío de fuerzas a Narvik así como el apoyo material a una Finlandia que resiste al ataque soviético. La acción de Alemania por una parte y de Francia e Inglaterra por otra se centraba de esta forma en el escenario del Mar del Norte. Los submarinos alemanes continúan sus operaciones de hundimiento de mercantes aliados, llegándose a sumar un elevado número de toneladas perdidas por esta causa. Es lo que se ha denominado la gran espera. Los pacifistas a ultranza imaginan la posibilidad de una detención en la política agresiva de Hitler: las mentes más realistas, por el contrario, únicamente esperan el momento en que éste decida dar el nuevo golpe. El 1 de marzo, el Führer da las órdenes para la operación de ocupación de Dinamarca y Noruega, bajo el nombre de Weserübung. Al mismo tiempo, se produce el primer ataque aéreo alemán contra objetivos navales situados en el Canal de la Mancha.

La gran ofensiva lanzada por los soviéticos contra Finlandia impulsa a los militares alemanes a adelantar las operaciones previstas en territorio escandinavo. El día 7 de marzo, Mannerheim decide la imposibilidad de continuar la lucha, que ha dejado extenuada a Finlandia, y una misión encargada de las conversiones de paz es enviada a Moscú. Mussolini reitera su intención de entrar en guerra contra los aliados en caso de que lo haga Alemania con antelación. El día 20, Reynaud sustituye a Daladier en la Presidencia del Consejo de Ministros francés. Los aliados retrasan su actuación sobre Noruega para el día 8 de abril debido a las condiciones climatológicas reinantes. Dos días más tarde, se produce el primer enfrentamiento directo en la zona de Narvik. En la siguiente semana, fuerzas británicas toman posiciones en varios puntos de la costa noruega y en las islas Feroe. A partir de ese momento los choques se suceden en territorio noruego; durante los mismos la superioridad de los alemanes -que ya han ocupado pacíficamente todo el territorio danés- se manifiesta de forma clara. Entre el 1 y el 2 de mayo las fuerzas británicas abandonan sus posiciones situadas en el litoral noruego. Mientras se constituye en Londres un Gobierno noruego en el exilio, contando con el respaldo del mismo rey Haakon, Hitler decide retrasar la ofensiva sobre Occidente para el día 9 de mayo.

Los aliados ya se han convencido de la inminencia de la misma, y comprenden que solamente les queda esperar su envergadura y empuje con el fin de hacerle frente de la forma más adecuada. Tras otra serie de vacilaciones, determinadas por la inseguridad de obtener el éxito, el ataque es preparado para el 10. Aquella noche, las fuerzas de la Wehrmacht lanzan minas sobre las instalaciones portuarias de Holanda y Bélgica. A las 05.35 horas, comienza la ofensiva alemana en el oeste. Los pequeños países neutrales ven vulnerada su neutralidad; su caída servirá de prólogo para la invasión del territorio francés. La Dróle de guerre, la guerra tonta, la permanente espera de casi nueve meses había terminado y se vería sustituida por la fuerza de los hechos.

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