Iglesia abacial de Santa María la Mayor de la Mota

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Datos principales


Fecha

1530 - 1627

Lugar

Alcalá la Real

Localización

Alcalá la Real, Jaén

Localización


Desarrollo


También conocida como iglesia de la Mota, es sede de la antigua Abadía de Alcalá la Real y parroquia de Santa María la Mayor. Sobresale del conjunto de la Mota gracias a su imponente torre de 42 m. de altura, erigida como culmen pétreo de sillería bien labrada, símbolo de la conquista cristiana frente a los musulmanes. Su robustez, ornamentación e intencionada altura pregonan el establecimiento de un nuevo orden. El templo fue construido entre 1530 - 1627, en el solar donde un día existió una mezquita. El promotor de la obra fue el abad Juan de Ávila junto al arquitecto Martín de Bolívar, quien proyectó la estructura interior a base de cuatro pilares interiores junto a contrafuertes exteriores, que se ven en la fachada y muros laterales, sosteniendo las bóvedas de crucería estrellada. En su construcción participaron otros importantes maestros del momento como Ambrosio de Vico y Ginés Martínez de Aranda. La nave aúna en ella elementos góticos y platerescos con otros de estilo renacentista. Hay que destacar sus bóvedas de cantería, portadas y relieves, y espacios como la sacristía y la aneja capilla del Deán. La segunda etapa de la iglesia se inició a finales del siglo XVI, cuando se llevó a cabo la reforma del cuerpo central de la iglesia; los muros perimetrales se organizaron en dos pisos, el primero, formado por seis arcos de medio punto con tres capillas - hornacinas y tres portadas, y el segundo, el superior, formado con arcos ojivales en armonía con los arcos góticos del periodo anterior.

El artífice de esta segunda etapa es Ginés Martínez de Aranda. La tercera y última etapa se finalizó en 1627, profundizándose la cabecera de la iglesia medieval y creando en el muro de levante tres grandes arcos triunfales. Con el inicio de la guerra de Independencia comenzó la decadencia de la iglesia, ya que los franceses la desmantelaron y la convirtieron en almacén y dependencia de uso militar. En su retirada, las tropas napoleónicas quemaron la iglesia, provocando el desprendimiento de la bóveda de la nave. Las sucesivas desamortizaciones del siglo XIX no ayudaron a mejorar la situación, pues fue utilizada como lugar de enterramiento, y no fue hasta después de la Guerra Civil cuando se iniciaron las reparaciones pertinentes. Las últimas excavaciones llevadas a cabo en su base han puesto de manifiesto la existencia de tumbas de diferentes culturas.

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