María Pacheco Mendoza

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Datos principales

Tipo 
Militar
Político
Fecha nacimiento 
siglo XV
Lugar nacimiento 
País nacimiento 
Fecha muerte 
1531
Lugar muerte 
Oporto
Cargo 
Comunera

Desarrollo

Comunera, esposa de Juan de Padilla. María llegó a gobernar sola Toledo hasta la llegada del obispo de Zamora Antonio de Acuña, más preocupado por dirigir las actividades militares que las espirituales. Al recibir las malas nuevas sobre Villalar, María se vistió de luto y fue entonces cuando entró realmente en la historia como enérgico soporte de la última resistencia de las Comunidades de Castilla en Toledo, ocupando el Alcázar con sus seguidores el 28 de abril y dirigiendo, primero desde su casa y luego desde allí, la resistencia al emperador. Colocó tropas en las puertas toledanas, mandó traer la artillería desde Yepes, implantó contribuciones y nombró capitanes de las tropas comuneras toledanas. Aunque Lasso de la Vega y Avalos se inclinaban por capitular, ella logró evitar la rendición. María llegó a mantener la causa comunera nueve meses después de Villalar aunque el largo lapso que Toledo resistió se debe en parte a que el ejército real fue a Navarra para combatir la invasión francesa que comenzó el 10 de mayo, oportunidad que muchos ex-comuneros aprovecharon para lograr el perdón luchando contra Francia. Tras rendirse Madrid, solo resistía Toledo. En aquellos momentos, María Pacheco controló totalmente la situación en Toledo. Para mantener el orden llegó incluso a apuntar los cañones del Alcázar contra los toledanos y entrar el 6 de octubre en el Sagrario de la Catedral para, de rodillas, coger la plata para pagar a los soldados. Cuando la situación se hizo insostenible, María Pacheco se fugó de noche disfrazada de aldeana y logró llegar a Portugal donde murió. Denostada de los siglos XVI a XVIII, María empezó a ser alabada por los liberales en el reinado de Isabel II. Ciertamente tuvo un fuerte carácter. Sus contemporáneos se refirieron a ella admirativamente como "Leona de Castilla", "brava hembra" y "centella de fuego" aunque también se dijo que "era más propensa a los excesos que a la moderación". Su hermano menor, Diego Hurtado de Mendoza, escribió un epitafio, en claro desacuerdo con las opiniones anteriores: Si preguntas mi nombre fue María si mi tierra, Granada; mi apellido de Pacheco y Mendoza, conocido el uno y el otro más que el claro día si mi vida, seguir a mi marido; mi muerte en la opinión que él sostenía España te dirá mi cualidad que nunca niega España la verdad. (en versión de A. González Palencia y E. Mele, 1941)


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