Viviendas ibéricas. Reconstrucción

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Datos principales

Autor 
Fecha 
Siglo V a.C.
Tipo 
1

Esquema relacional

Desarrollo

La mayor parte de las casas ibéricas son de pequeño tamaño y no muchas habitaciones, aunque tampoco en este aspecto puede establecerse una norma fija. Es frecuente que una de las habitaciones sea relativamente grande, contando con hogar, banco, etc., y que la otra sea más pequeña; la primera serviría de vivienda habitual y la segunda sería una dependencia de servicio, posiblemente un almacén. La mayor parte de las casas ibéricas están construidas con muros de adobe sobre un zócalo de piedra y presentan un revestimiento de arcilla encalada. Podían tener umbrales de entrada, hechos en piedra, arcilla o adobe, o en piedra revestida de arcilla, y en su interior existían hogares y bancos de diverso tipo, casi siempre de arcilla o de adobe, o bien de arcilla sobre una base de piedra; en ocasiones, los hogares podían tener capas intermedias de fragmentos cerámicos y pequeños guijarros, que tenían la finalidad de conservar el calor más allá de lo que lo haría la simple arcilla. Los vanos de las puertas podían estar reforzados por postes, que en ocasiones servían también para sostener la cubierta. Esta era de ramas, recubierta por una capa de arcilla, todo ello sobre un entramado de palos, de lo que han quedado algunos restos, sobre todo en forma de improntas de barro con huellas del ramaje. Por regla general, las viviendas eran de un solo piso, aunque tenemos constancia en algunos casos de la existencia de otro superior, como ocurre en El Palomar de Olite (Teruel) o El Puig de la Nao (Castellón); en este último caso, se accedía a él por medio de una escalera adosada a la fachada de la casa.


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