Virgen con el Niño

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Datos principales

Alias 
Tabla central del Tabernáculo de los lineros
Fecha 
1433
Material 
Escuela 
Dimensiones 
233 x 133 cm.
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Esquema relacional

La Virgen y el Niño configuraba la escena principal del Tabernáculo de los lineros, obra que le encargó esta cofradía florentina de comerciantes en 1433. Sobre un pedestal de mármol, decorado con elementos clásicos de figuras geométricas de cuadrados y rombos de diferentes colores, se presenta la imagen de la Virgen sedente con el Niño en brazos, en actitud de bendecir, de pie sobre sus rodillas. El Salvador tiene grabado en su aureola dorada las señales de la cruz, en color rojo. La Virgen se recorta majestuosa sobre su trono, cuyos brazos están cubiertos de un rico brocado en oro, rojo y negro. Los pliegues de la túnica de María están bien formados y dan idea muy ajustada de la monumentalidad de la anatomía de la Virgen. El efecto espacial se completa con unos cortinajes, también dorados, cuyos pliegues acentúan la sensación de perspectiva, creando sombras y matizaciones luminosas bien conseguidas. El respaldo redondeado del trono parece continuarse en la misma estructura del tabernáculo, cuyo remate es en arco de medio punto, dejando una faja para la representación de diferentes ángeles músicos de proporciones estilizadas y posturas diversas, que también sugieren espacialidad. Entre el respaldo de la Virgen y el elemento arquitectónico de medio punto, una pequeña parte donde se representa la bóveda celeste, llena de estrellas, presidida por la presencia de la paloma del Espíritu Santo sobre una diminuta nube. En la tabla lateral de la izquierda, la figura potente del Bautista, con sus vestimentas y atributos típicos. Colocado sobre un suelo rocoso, San Juan parece ejecutar un pequeño movimiento hacia delante con su pierna derecha, lo que se asemeja a las creaciones escultóricas de Ghiberti y Donatello para las hornacinas de la iglesia florentina de Orsanmichele. La rotundidad del Bautista queda más patente al recortarse sobre el fondo dorado y al siluetear su figura Fra Angelico con una fina faja de color oro, como en el fondo. Si en una de las tablas del exterior San Marcos se presentaba absorto en la lectura, ahora, en la tabla de la derecha, el patrón de los lineros se presenta con los textos sagrados en la mano y en actitud de bendecir, mirando sesgado al espectador. La creación de su espacio y los pliegues de su túnica son similares a los de los otros santos representados en el Tabernáculo. El gran espacio que queda vacío por la parte superior en los paneles interiores de San Juan Bautista y el evangelista San Marcos, tiene la razón de no quedar sus cabezas por encima de la figura de la Virgen de la tabla principal. En el banco o predela del Tabernáculo, se presentan el Martirio de San Marcos, El sermón de San Pedro y una Adoración de los Magos en el centro. De esta forma se rinde homenaje al patrón de la cofradía y a la devoción renacentista por la Madre de Dios.


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