Ultima comunión de san Jerónimo

Compartir

Datos principales

Fecha 
1495 h.
Dimensiones 
34´3 x 25´4 cm.
Ver en Maps

Esquema relacional

Los últimos trabajos de Botticelli se caracterizan por su aspecto místico y el aumento de la simbología debido a la fuerte influencia sobre el pintor de los sermones del dominico Girolamo Savonarola, cuyas predicaciones convulsionaron la Florencia de fines del Quattrocento. Un hermano de Botticelli llamado Simone era un ferviente seguidor del clérigo, teniendo que exiliarse de la ciudad cuando Savonarola fue ejecutado. En la Última comunión de san Jerónimo, Botticelli presenta el momento en que el santo recibe de manos de san Eusebio la Sagrada Forma, sostenido por dos frailes debido a su delicado estado de salud. Dos acólitos acompañan a san Eusebio portando candelabros con velas encendidas. La escena se desarrolla en un interior, una especie de cabaña con la que se alude a la vida eremítica de san Jerónimo, en cuyo fondo contemplamos un crucifijo y diversas palmas alusivas al martirio de Cristo: el capelo cardenalicio también cuelga de la pared. Las dos ventanas abiertas en los laterales no permiten ver ningún paisaje, olvidándose de la perspectiva que tanto le preocupó en años anteriores, cuando estaba en sintonía con las obras de Masaccio o Piero della Francesca. Las figuras se han hecho más expresivas, pierden la frialdad característica de su arte, de la misma manera que ya no aparecen esos trajes elegantes cargados de brocados. Incluso hay cierta desproporción en la cabeza de san Jerónimo, de un aire primitivo que recuerda a la pintura flamenca. Hasta las tonalidades han perdido viveza, lo que motivaría que el artista fuera sustituido por los jóvenes creadores del Cinquecento.


Sobre artehistoria.com

Para ponerte en contacto con nosotros, escríbenos en el formulario de contacto