Tomás Pérez de Estala

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Datos principales

Fecha 
1798 h.
Material 
Dimensiones 
99 x 77´5 cm.

Esquema relacional

Las décadas de 1790 y 1800 van a ser para Goya de frenética actividad retratística. Se ha convertido en el pintor de moda y todos los miembros de la sociedad madrileña quieren posar para él. Los precios son muy elevados: 1.000 reales por boceto y 12.000 por cuadro terminado. Su pequeña fortuna va en aumento y la felicidad del artista es evidente. Pero la enfermedad de 1792 le ha convertido en una persona introvertida y huraña. Ahora es despiadado con sus modelos, exhibiendo claramente sus sentimientos. En este lienzo se nos muestra a un hombre de origen humilde que gracias a su matrimonio con la hija del director de la Real Fábrica de Paños de Segovia - doña Laureana Ortiz de Paz y Llano - obtuvo el puesto de ingeniero en la compañía. En 1798 fue nombrado Comisario Regio - posiblemente este retrato fue ejecutado con tan fausto motivo -, iniciando una interesante carrera como funcionario llegando a ser Intendente de la Provincia de Almadén, ostentando el título de "vasallo fiel". El gesto de don Tomás es bastante expresivo, indicando que consigue lo que se propone. Su rostro se recorta sobre un fondo neutro, iluminado con un fuerte haz de luz procedente de la izquierda. Viste casaca azul, chaleco blanco y pañuelo blanquirrojo, creando una interesante gama cromática junto al amarillo del sillón donde se sienta. En su mano izquierda porta un pliego de papel enrollado. La pincelada empleada por Goya es tremendamente suelta, especialmente en el sillón, a base de pequeños toques que conforman el tapizado, anticipándose al Impresionismo. Pero sin duda lo más destacable de todos los retratos de Goya será la manera de mostrar el alma de sus modelos a través de sus ojos, característica que aquí se nos muestra a la perfección.


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