Singularidades

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Datos principales

Fecha 
1935-36
Material 
Dimensiones 
40´5 x 51´1 cm.
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Esquema relacional

Desarrollo

La primera impresión que causa este óleo sobre tabla es la de estar ante un escenario de teatro. Quizás se deba a la disposición de elementos, a la iluminación o a la constatación de que la escena se desarrolla sobre un entarimado, como podemos comprobar sobre todo en la parte derecha del cuadro. Lo nocturno domina la escena. Diversas iluminaciones artificiales (la linterna del centro) y nocturnas contribuyen a crear sensación de algo fantasmal. También los dos elementos en rojo (uno parece un sillón, y el otro una mesilla), formados de un material que parece moverse y tener vida. No menos fantasmagórica es la figura femenina, cuya silueta se alarga hasta la deformación. De su cabeza salen ramas de árbol, tal y como había representado a Gala no hacía muchos años, en concreto en 1932, en la obra Inicio automático de un retrato de Gala. En la parte derecha del cuadro dos elementos ya típicos en la iconografía daliniana ayudan a crear paisaje: no de sus famosos relojes, blandos y una enorme roca, como los que veía en su Gerona natal. Al fondo del escenario se dispone un piano -motivo frecuente durante esos años en el arte de Dalí- mientras que la habitación roja es uno de los lugares más inquietantes del cuadro. En vez de ser de madera, es de pelo, una larga cabellera que pone en contacto a Dalí con determinadas esculturas surrealistas, donde se combinan objetos con revestimientos muy divergentes, lo que provoca repulsión o asco.


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