Schubert al piano

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Datos principales

Autor 
Fecha 
1899
Material 
Escuela 
Dimensiones 
150 x 200 cm.
Museo 

Esquema relacional

Desarrollo

Nikolas Dumba, próspero empresario industrial, encargó a Klimt y Franz Matsch la decoración de la sala de música y del comedor de su palacio, ubicado en la famosa Ringstrasse. Hans Makart había sido el encargado, veinte años atrás, de la decoración del estudio de la residencia, causando honda impresión entre los críticos. Klimt fue el encargado de decorar la sala de música, no sólo los lienzos de las paredes sino los muebles y enseres de la habitación. Sobre las puertas se ubicarían los dos lienzos: La Música y Schubert al piano, ambos quemados en el Palacio Immendorf por las tropas alemanas ante el avance soviético durante la Segunda Guerra Mundial.Schubert era el músico favorito de la burguesía vienesa, especialmente de Dumba, quien proporcionó a Klimt una acuarela para inspirarse en el rostro del compositor. Schubert aparece representado de perfil, sentado al piano, acompañado de tres jóvenes que interpretan las voces y un hombre que, al fondo, contempla al músico. Los rostros de las muchachas son un poco borrosos en contraste con la precisión del rostro del compositor, recordando Klimt a los cuadros impresionistas, al igual que en el empleo de etéreos vestidos.La escena se desarrolla en un interior cerrado con un espejo. La iluminación corre a cargo de las velas, aportando un toque fantasmagórico al conjunto, reflejándose en el espejo y resbalando por las sedas de los trajes de las jovencitas. Resulta impactante el contraste del traje negro del compositor con los colores brillantes de los vestidos de las muchachas, contraste que se refuerza en la pared y el espejo o la pared y la oscura puerta del fondo. La obra goza de un sensacional intimismo, recogido en el gesto concentrado de Schubert, unificando de esta manera música y pintura con un espectacular resultado.Para realizar el cuadro con más precisión, el maestro vienés se compró un piano e incluso solicitó a August Lederer ropas usadas de su esposa, Serena Lederer, para vestir a sus modelos. Esto nos indica que Klimt no deseaba defraudar a su cliente. El cuadro fue expuesto en la IV muestra de la Secession, recibiendo elogiosas críticas que aumentaron la fama del pintor.


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