Sansón cegado por los filisteos

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Datos principales

Fecha 
1636
Material 
Dimensiones 
206 x 276 cm.
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Esquema relacional

Desarrollo

Rembrandt va a realizar en esta década de 1630 una serie de obras religiosas, además de los retratos que le van a dar fama y dinero. En estas escenas religiosas va a acentuar al dramatismo y la violencia, interesándose por el movimiento y los escorzos, como ocurre en este caso o en El Sacrificio de Isaac. Sansón era un israelita dotado de una gran fuerza sobrenatural. Se casó en dos ocasiones con mujeres filisteas, pueblo que era claro enemigo de los suyos. La segunda de ellas, Dalila, descubrió el secreto donde residía la fuerza de Sansón: en su cabello. Así que no dudó en cortárselo, momento que fue aprovechado por los filisteos para cegar y encadenar a Sansón. Este es el instante elegido por el artista para reflejar en la obra, viendo a Sansón iluminado por la luz al ser la figura principal, tumbado en el suelo por un filisteo, momento éste que aprovechan los otros para encadenarle y cegarle. Al fondo, Dalila se marcha con la cabellera en la mano izquierda y las tijeras en la derecha. La violencia de la escena está ratificada por el gesto de dolor de Sansón y por el rostro desencajado del filisteo de la derecha. La luz vuelve a ser la principal protagonista de la composición ya que procedente de la izquierda, ilumina a Sansón de lleno mientras que en los filisteos que le rodean solamente resbala por sus cascos y sus armaduras. Lo mismo ocurre con Dalila. Este uso especial de la luz la aprendió Rembrandt de los caravaggistas de Utrecht, quienes extendieron el tenebrismo por el norte de Europa. Interesa también destacar la especial atención dedicada por el artista a los detalles, tanto de las armaduras como de las telas.


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