San Felipe bautizando al eunuco de la reina de Etiopía

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Datos principales

Fecha 
1626
Material 
Dimensiones 
63´5 x 48 cm.
Museo 
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Esquema relacional

En la Holanda protestante del siglo XVII las escenas religiosas que más llamaban la atención eran las que ejemplificaban la buena conducta, como en esta obra en la que aparece San Felipe bautizando a un eunuco que leía en su carruaje las profecías de Isaías, en las que predice la llegada de Jesús al mundo. El eunuco pidió el bautismo en cuanto llegaron a un lugar con agua, momento que escoge Rembrandt para plasmar en su obra. Vemos como, a través de la figura del perro bebiendo agua que aparece en la zona de la izquierda, pretende reforzar la presencia del líquido elemento en la zona. El pintor sitúa las figuras en diferentes alturas, siendo el claro protagonista el eunuco arrodillado. Para dar mayor sensación de perspectiva ha disminuido el tamaño de las figuras y ha diluido los contornos a medida que se aleja del primer plano. A través de una fuerte luz, Rembrandt destaca las partes que más le interesan como son la Biblia, el eunuco y San Felipe. Por el empleo de colores vivos y por el detalle, apreciamos la influencia del estilo de su maestro Pieter Lastman. Resultan dignas de mención las expresiones de los personajes que capta el artista, por lo que no sería de extrañar que pronto destacase como uno de los mejores retratistas del momento, cumpliendo a la perfección los requisitos imprescindibles para ello: capacidad para captar la psicología de los personajes a través de sus expresiones y para resaltar los detalles de las vestimentas.


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