San Bernardo curando a un cojo

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Datos principales

Fecha 
1787
Material 
Dimensiones 
222 x 154 cm.
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Esquema relacional

El estilo imperante en el último cuarto del siglo XVIII en España será definido por Anton Rafael Mengs, uno de los promotores del Neoclasicismo. El triunfo de un artista debía pasar por otorgar un aire clasicista a su obra, ya fuera arquitectura, escultura o pintura, resultando un arte estéticamente atractivo pero excesivamente frío, carente de sentimiento. Cuando Goya recibe el encargo para decorar la iglesia del Real Monasterio de San Joaquín y Santa Ana de Valladolid debe de impregnar de cierto aire clásico a sus composiciones, aunque no abandona un toque barroco que se aprecia en todo el conjunto para continuar con la tradición decorativista del siglo anterior. Así en este San Bernardo de Claraval curando a un cojo encontramos a tres figuras recortadas sobre un fondo neutro, jugando la luz un papel preponderante en el conjunto. San Bernardo viste un amplio hábito blanco y se manifiesta en actitud de imponer las manos al tullido para curarle - el santo había recibido ese don divino de la curación y por eso aparece con la estrella de taumaturgo sobre su cabeza -. Junto a él apreciamos a otro monje que porta una jarra, incidiendo en la obra de misericordia de dar de comer y beber al hambriento y al sediento. Arrodillado, el tullido agacha su cabeza para recibir la curación. Vestido con ropas humildes, parecemos estar ante una figura sacada de un cuadro naturalista, existiendo en todo el lienzo un evidente eco de Zurbarán. Las expresiones y los gestos de los personajes sugieren el gran pintor que tenemos ante sí, capaz de otorgar sentimentalismo a la frialdad del Neoclasicismo. Su estilo detallista y minucioso se aprecia en los pliegues de los hábitos o de la capa del tullido. Santa Lutgarda y el Tránsito de San José son sus compañeros en la decoración del monasterio.


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