Retrato de Gala con dos costillas de cordero en equilibrio sobre su hombro

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Datos principales

Fecha 
1938
Material 
Dimensiones 
6 x 8 cm.
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Esquema relacional

Desarrollo

La forma y la actitud de Gala en este cuadro están adaptadas a partir de una fotografía de Gala y Dalí que había sido realizada en ese mismo año. Dalí se centra en la importancia de lo comestible con un significado muy concreto, las relaciones entre padre e hijo, el miedo al padre y los propósitos caníbales de éste. El argumento de la chuleta será muy utilizado por el artista a partir de entonces, en obras como el estudio para El enigma de Guillermo Tell, de 1933 o el propio El enigma de Guillermo Tell. Dalí ha dejado escrito en su libro "Vida secreta" el proceso de este cuadro: "Al llegar a Port Lligat, pinté un retrato de Gala con un par de costillas crudas balanceándose en equilibrio sobre su hombro. Eso debió querer decir -como supe más tarde- que, en lugar de comerla, decidí comer un par de costillas crudas. Las costillas parecían, en efecto, las víctimas expiatorias de mi sacrificio abortado, al igual que Abraham prefirió comerse las ovejas y Guillermo Tell apuntar a una manzana. Muchas veces, he pintado un retrato de cuando era niño con una costilla cruda sobre la cabeza, intentando simbólicamente influir a mi padre para que se comiese la costilla en lugar de a su hijo. Mis representaciones comestibles, intestinales y digestivas se intensificaron durante aquel día...". La insistencia, la fijación, en productos alimenticios como la chuleta, los filetes, las judías, las manzanas y un largo etcétera aparecen en otros contextos dalinianos como la época de guerra civil española o la segunda guerra mundial. Así, por ejemplo, son destacables Canibalismo de otoño (1936), Construcción blanda con judías hervidas. Premonición de la guerra civil (1936) o El enigma de Hitler (1937).


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