Profeta Jeremías

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Datos principales

Fecha 
1511
Material 
Museo 
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Esquema relacional

Jeremías es el último profeta de la serie pintada por Miguel Ángel en la Sixtina. En su futuro, aquel contempla la destrucción de Jerusalén por lo que se muestra pensativo, desplomándose en el pequeño trono que le sirve de asiento. Su tamaño es tan amplio que deja ridículo el bloque de mármol donde se ubica. El gesto meditativo del profeta se reafirma en la figura femenina que le acompaña al fondo, indicando Buonarroti su capacidad para expresar los estados del alma, especialmente la tensión y la angustia que parecían presentes en su vida. La enorme figura se relaciona con la escultura del Moisés ejecutado por el maestro para la tumba de Julio II, ofreciéndose como un hombre lleno de la "terribilità" que caracteriza al genio. Su volumetría es absoluta, rompiendo con la planitud de la superficie donde está pintado, proyectando sus piernas hacia el espectador. Sus ropajes gozan de una armonía cromática de gran belleza, creando en la figura un contraste de claroscuro que refuerza la tensión del momento.

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