Pinar con estanque

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Datos principales

Fecha 
1836
Material 
Dimensiones 
33 x 44 cm.
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Esquema relacional

Desarrollo

Tras el ataque de apoplejía sufrido en 1835, Friedrich se retiró a Teplitz, en Bohemia, en donde experimentó una cierta mejoría. Este relativo bienestar pasajero le animó a reemprender el trabajo al óleo. En octubre escribía: "Después de tanto tiempo he osado pintar de nuevo, y he tenido la alegría de comenzar bien, contra todas mis expectativas. Ardo del deseo de ver cómo será el cuadro terminado. Pero ya es mucho el haber empezado a pintar, lo cual me autoriza a esperar el poder ganarme, en el futuro, el pan cotidiano". Sin embargo, esta mejoría fue transitoria, por lo que hubo de decantarse por las acuarelas y sepias. Los pocos óleos de estos años, como éste que nos ocupa, presentan una factura diferente a la meticulosa de años anteriores. El dibujo es más sumario y la pincelada algo insegura. La iconografía, con todo, es la misma de sus primeros años, de toda su vida: la barca, la orilla, el atardecer y la luna, como en Niebla, de 1807. En esta obra, dos barcas permanecen amarradas a la orilla de un lago. En este lado se extiende la orilla, sombría, escasamente iluminada por una hoguera; al otro lado del río se alza un bosque de pinos iluminado por la luna, a la que parecen dejar un hueco central. Navegando, una diminuta barca ocupada por tres hombres se halla a medio camino. El colorido, poco contrastado, casi bícromo, ya no es el de los años anteriores. El azul violeta del cielo se une al verde de la vegetación, ambos en tonos profundos. La simbología de este cuadro puede resumirse con el tránsito de esta vida terrena a la celestial, alegoría muy frecuente en Friedrich en los años veinte, como en Mujer en la ventana, en donde las barcas juegan un papel similar.


Coliseo de Roma
Coliseo de Roma

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