Paisaje con tumba, ataúd y lechuza

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Datos principales

Fecha 
1836-37
Material 
Dimensiones 
38,5 x 38,3 cm.
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Esquema relacional

Desarrollo

Los tres elementos que aparecen en esta [sepia#MATERIALES#36], son frecuentes en la obra a la sepia de los últimos años de Friedrich, caracterizada por la reducción a una gama muy limitada de motivos. En especial las tumbas, relacionadas con la luna llena, ocupan sus postreras creaciones, de trazo más inseguro, sometido a las limitaciones que la enfermedad producía. Junto a este paisaje, se ha considerado tradicionalmente, con cierto fundamento, su pareja 'Ataúd junto a tumba', del mismo 1836-37, hoy conservado en el Museo Pushkin de Moscú. Ambos son como un emblema barroco, en los que Friedrich ha dispuesto los elementos alegóricos que hay que descifrar, del mismo modo que los románticos se obsesionaron por hallar las misteriosas correspondencias entre el mundo interior y la naturaleza exterior. Los elementos de ambas obras son similares; es el cambio de disposición lo que modifica su contenido. Sobre un ataúd, cuya fosa se prepara a la orilla del mar, aparece una desmesurada lechuza. Ante ella, dos cardos en primer término. A su espalda, el infinito presidido por la luna llena. La lechuza simboliza la sabiduría, al tiempo que es el pájaro de los muertos. La luna es la alegoría de Cristo, el Salvador, situado en el centro sobre la tumba. De él se desprende la luz que ilumina la eternidad. Los cardos se refieren al dolor. En la otra sepia de Moscú, la lechuza desaparece; ahora, tras el ataúd, aparece un árbol de cuyas ramas cuelgan elementos marinos, como anclas.


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