Paisaje con San Agustín y el Misterio de la Trinidad

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Datos principales

Autor 
Fecha 
1651-53
Material 
Estilo 
Dimensiones 
278.5 x 385.5 cm
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Esquema relacional

Desarrollo

Esta obra de Dughet presenta, a un tiempo, todas las similitudes y diferencias que conforman la personalidad artística del pintor respecto a la de su célebre cuñado y maestro Nicolas Poussin. Fue, precisamente, en el terreno paisajístico en el que Dughet alcanzó su madurez. El tema, al igual que en las obras de la última década de Poussin, sometido a la Naturaleza, la verdadera protagonista, es un pasaje legendario de la vida de San Agustín. Encontrábase el Santo en la playa de Ostia meditando sobre el Misterio de la Trinidad, que aparece en el cielo, entre las nubes (Padre, Hijo y Espíritu Santo como paloma), cuando se apercibió de un niño que se encontraba próximo a él, jugando a encerrar el agua del mar en un agujero en la arena. Al notar la inutilidad de semejante esfuerzo, San Agustín recibió del niño (¿Cristo?) la revelación de la futilidad de sus esfuerzos por desentrañar el Misterio. Como es también habitual en los paisajes de Poussin, las figuras, de reducido tamaño, insertas en un paisaje que todo lo domina, nos hablan de la insignificancia de la Humanidad frente a la naturaleza viva. Esta vida se expresa a través de diversos detalles, como la tormenta que va dotando de una compleja gama de tonalidades el cielo. Pero, como pintor barroco, el interés principal de Dughet se centra en la plasmación de la gradación de la lejanía a través de la representación visible del aire, es decir, por medio de una visión atmosférica del espacio.


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