Paisaje con Apolo y Mercurio

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Datos principales

Fecha 
1645 h.
Material 
Estilo 
Dimensiones 
55 x 45 cm.
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Esquema relacional

Un tópico dentro del arte barroco fue la relación entre la poesía, es decir, la poesía lírica, y la pintura, como lo reflejan la serie de lienzos que se ocupan de estos temas, como La inspiración del poeta, de Nicolas Poussin. En este sentido, era común aceptar la idea de la relación entre ambas como expresión de una misma poesía a través de dos herramientas diferentes, la palabra o el color y la línea. La escena está tomada de la mitología clásica. El dios Apolo, hijo de Júpiter, representaba la música y la adivinación, y era, asimismo, dios pastoral unido a la vegetación y la Naturaleza. Para vengarse de la muerte de su hijo Asclepio a manos de Júpiter, Apolo dio muerte a flechazos a los Cíclopes, forjadores del rayo. Júpiter, para castigarlo, ordenó que Apolo sirviese como esclavo al mortal Admeto, a quien sirvió como pastor. Sus ganados fueron robados por Mercurio (a la derecha con el gorro alado) aunque fueron recuperados en el monte Cileno. Sin embargo, como Mercurio había inventado la lira, Apolo quedó tan maravillado que le entregó los rebaños a cambio del instrumento, que pasó desde entonces a ser el atributo permanente del dios. Dado que el robo de ganado sucede antes de la aparición de la lira, Claudio de Lorena ha representado, de forma inusual pero correcta, al dios de la música cantando con el acompañamiento de un violín. Absorto en su música, no es consciente del robo de los bueyes por parte de Mercurio. A diferencia de otros paisajistas, como Poussin, Lorena prescinde de la perspectiva lineal y la sustituye por una sutil gradación cromática.


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