Niño Jesús dormido

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Datos principales

Fecha 
1670 h.
Material 
Estilo 
Dimensiones 
141 x 108 cm.
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Esquema relacional

A mediados del siglo XVII se introduce en España la iconografía del Niño Jesús dormido, de larga tradición en la pintura europea del Renacimiento y el Barroco. En la escuela boloñesa, Guido Reni y Albani realizaron un amplio número de imágenes, inspirándose en estampas entre las que destaca el grabado de Giacomo Francia. Entre las primeras versiones conocidas en el Barroco Español tenemos una de Alonso Cano que se guarda en una colección particular de Barcelona. Murillo se sintió atraído por esta temática en la que se incluía ternura y dramatismo y realizó un buen número de imágenes con esta iconografía. Esta que contemplamos presenta al Niño dormido sobre la Cruz, apoyando su mano derecha sobre la calavera. La figura se sitúa ante un fondo de paisaje en el que abundan las nubes, de las que salen dos angelitos que acompañan al Niño en su soledad. Un potente foco de luz resbala por la figura de Jesús acentuando el contraste entre su nacarada piel y el manto azul. Se crea un efecto de claroscuro con el fondo en el que emerge la silueta de una montaña iluminada en cuya base apreciamos unas construcciones. Las diagonales estructuran la composición y la dotan de ritmo. El efecto naturalista de la figura del Niño no se pierde por la sensación atmosférica creada gracias a la luz y la pincelada pastosa y rápida empleada, consiguiendo el maestro sevillano una obra de gran calidad y exquisita belleza. El Museo del Louvre guarda un dibujo preparatorio de este admirable y delicado lienzo.


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