Mozas del cántaro

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Datos principales

Fecha 
1791-92
Material 
Dimensiones 
262 x 160 cm.
Museo 
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Esquema relacional

El último encargo para la Fábrica de Tapices de Santa Bárbara supuso para Goya un auténtico suplicio cansado como estaba de trabajar durante 18 años en este tipo de escenas y deseoso de iniciar una nueva etapa artística. Nombrado recientemente Pintor de Cámara, se negó durante un año a ejecutar el encargo, teniendo que intervenir el propio Carlos IV amenazando al artista con la retirada del sueldo. A regañadientes inició Goya los cartones destinados a la decoración del despacho del rey en el Palacio de El Escorial que debían tratar por expreso deseo del rey sobre "cosas campestres y jocosas". Formarían parte de este conjunto - que nunca se concluiría por la enfermedad que sufrió el pintor en 1792 - obras tan llamativas como La boda o El pelele.Cuatro personajes protagonizan las Mozas del cántaro, obra en la que la figura comparte escenario con una vigorosa arquitectura y con un atractivo fondo en el que los edificios juegan un importante papel. Las figuras de las mozas están perfectamente interpretadas, mostrando quizá ese rostro estereotipado tan típico de los cartones goyescos, mientras que la mujer de más edad personaliza su expresión como ya ocurriera en el Cacharrero. Algunos especialistas piensan que estas tres figuras podrían aludir a la prostitución, siendo la más madura la celestina. Otros opinan que aludiría a las edades del ser humano. El niño en primer plano sintoniza con otras imágenes protagonizadas por pequeños como Niños inflando una vejiga o Las gigantillas. La luz es un elemento primordial en el conjunto, resaltando el volumen de los personajes y acentuando la alegría de la escena. La rápida ejecución continua siendo un signo identificativo de la manera de trabajar de Goya, anunciando estilos posteriores.


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