Magdalena penitente

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Datos principales

Fecha 
1617-20
Material 
Estilo 
Museo 
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Esquema relacional

Artemisia se acomodó muy bien entre los Médici en Florencia. Allí su pintura era muy cotizada y tuvo la oportunidad de conocer y establecer amistad con personalidades como Miguel Angel, el Joven, o Galileo Galilei, a quien recurrió de vez en cuando en busca de asesoramiento. La artista pintó para las nobles familias florentinas y de aquellos encargos se han perdido muchos lienzos. Se conserva como ejemplo esta Magdalena penitente, en la que aparece la firma de la artista como Artemisia Lomi (en el respaldo de la silla), apellido que utilizó durante esta etapa florentina. No sabríamos decir si el tema del lienzo es la Magdalena arrepentida o si por el contrario, el tema es el color. Artemisia emplea un brillante y matizado amarillo oro en el vestido de la santa, que provoca una auténtica explosión de luz cálida en mitad de la oscura estancia. Pero además, el mismo color encuentra su eco en diferentes elementos del lienzo, como en los cabellos rizados de la mujer, los adornos de la silla, su propia firma, etc. Esta manera de emplear el color permite a la pintora acompañar en los objetos secundarios al tema protagonista. Magdalena está rodeada por los símbolos tradicionales del pecado y el arrepentimiento: en el suelo, a su lado, el frasco de ungüentos que nos habla de los perfumes y el adorno personal, el placer en definitiva. En la mesa, casi ocultos, el espejo y la calavera que simbolizan la vanitas, lo efímero del placer en el mundo y la proximidad de la muerte. La figura parece sobreactuar, con un gesto excesivamente retórico que no se ajusta demasiado a la libertad con la que solía trabajar la pintora. Es evidente que el tema de la mujer contemplativa, arrepentida de sus pecados, no es un tema querido para la artista.


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