Madame Gautreau

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Datos principales

Fecha 
1884
Material 
Dimensiones 
212,1 x 109,8 cm.
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Esquema relacional

Cuando Sargent se trasladó a París entró en la Academia de Carolus Duran y se puso en contacto con los círculos impresionistas, interesándose por la obra de Manet y Degas, acercándose también a la producción de Velázquez. Para el Salón de París de 1884 envió el retrato de Madame X -Madame Gautreau- que aquí contemplamos, suponiendo un escándalo. Esto provocó que Sargent se trasladara a Londres, donde se convertiría en el mejor retratista de la época, siendo definido por Rodin como "el Van Dyck de nuestro tiempo". Virgine Avegno, mitad francesa, mitad italiana, nació en Louisiana y se casó con un banquero francés en una época en la que la belleza era suficiente para hacer a una mujer famosa. Su estudiada e indiferente pose de estatua hacía detener las fiestas o paraba el tráfico en la calle. El propio Luis II de Baviera viajó hasta París sólo para ver -a través de sus anteojos de ópera engarzados de brillantes- cómo subía la gran escalera de la Ópera. Su celebrado perfil y su brillante cabello supusieron un reto para el joven Sargent, haciendo numerosos estudios durante el verano en su casa bretona cuando ella tenía 24 años. En el Salón de 1884 el cuadro causó tanto escándalo que Sargent se marchó a Londres con el lienzo bajo el brazo. Frank Jewett Mather analizó el shock causado por la obra diciendo "el adorable cuerpo puede fácilmente escapar de su envolvente traje como una espada de su funda". Un día, en una playa de Cannes, Madame Gautreau oyó decir a una mujer que empezaba a parecer caduca. Ella inmediatamente se dirigió en un coche cerrado hasta su hotel, tomó un oscuro compartimento en el tren hacia París y se retiró para el resto de su vida en habitaciones sin espejos. Como ejercicio de verano, caminaba en la playa de su casa de campo, pero sólo a medianoche. El sensacional retrato de Madame Gautreau fue realizado con tranquilidad, existiendo un estudio previo en la Tate Gallery de Londres. El lienzo definitivo presenta a la dama con un elegante vestido negro, largo hasta cubrir sus pies, un pronunciado escote y cintura de "avispa" tan de moda en la época. Apoya su mano derecha en una mesa mientras con la izquierda se sube el bajo del vestido. Su rostro queda en perfil, dirigiendo su mirada hacia la derecha. La elegante figura se recorta ante un oscuro fondo neutro, con el que se aporta mayor volumetría, creándose un atractivo contraste con el vestido y con la blanca piel de la dama. El soberbio dibujo y el impacto de la pose hacen de este retrato uno de los mejores de su tiempo


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