Inmaculada

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Datos principales

Fecha 
1769 h.
Material 
Dimensiones 
279 x 152 cm.
Museo 
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Esquema relacional

La llegada de Tiépolo a España viene motivada por la necesidad de decorar los techos del Palacio Real de Madrid, recién construido tras el incendio que destruyó el antiguo Alcázar de los Austrias. Carlos III le mandó llamar desde su Venecia natal, asignándole como sueldo 2.000 doblones anuales, coche, casa y 533 doblones para viajes. La Inmaculada Concepción fue realizada para uno de los altares laterales de la iglesia del convento de San Pascual en Aranjuez. El encargo constaba de siete lienzos, en los que el maestro tardó dos años y medio. San Pascual Bailón y San Antonio de Padua acompañaban en la decoración a la Inmaculada. En la parte superior de la imagen vemos a la paloma del Espíritu Santo; en el centro, a la Virgen en su característica postura -con los brazos en el punto opuesto al rostro- sobre la bola del mundo y pisando la serpiente que simboliza el mal; a su alrededor aparecen ángeles y querubines, uno de ellos con la vara de lirios que simboliza la pureza. El rostro de María parece contemplar lo que hay bajo sus pies con cierto gesto de arrogancia, distinta a la humildad expresada en las Inmaculadas de Murillo o de Zurbarán. Tiépolo ha realizado un perfecto estudio de la luz, aplicando una tonalidad sepia que inunda el cuadro para dar la sensación de sobrenaturalidad. Su dibujo es perfecto y su pincelada segura y contundente, en la pauta del Barroco italiano de fines del siglo XVIII


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