Hijo pródigo haciendo vida disoluta

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Datos principales

Fecha 
1660
Material 
Estilo 
Dimensiones 
105 x 135 cm.

Esquema relacional

Desarrollo

Tras abandonar el hogar el hijo pródigo inicia su vida disoluta realizando un banquete acompañado de cortesanas y músicos. Esta sería el tercer episodio de la serie y Murillo presenta la escena como si de una imagen de la vida cotidiana se tratara, reforzándose con la figura del perro que sale bajo los manteles. Las figuras se sientan a la mesa lujosamente vestidas y dos sirvientes llevan los manjares a la mesa. Los personajes se recortan sobre una estructura arquitectónica mientras que la zona de la derecha se abre para dejar ver un pórtico. En primer plano contemplamos al músico que toca el laúd y dirige su mirada al grupo central. La honestidad y el comedimiento caracterizan la composición, contrastando con las voluptuosas representaciones que hacen los holandeses de esta escena. Sólo el gesto del hijo pródigo pasando la mano por el hombro de la cortesana rompe con la honestidad general. La expresividad de los rostros es uno de los grandes logros de Murillo, que ha interpretado los modelos de Callot para obtener una obra de gran belleza, cuyo boceto conserva el Museo del Prado). Las ricas y jugosas pinceladas y la técnica vaporosa acrecientan la sensación de realidad que manifiesta el conjunto, consiguiendo la sensación de movimiento y la atmósfera de la misma manera que Velázquez. El Hijo pródigo expulsado por las cortesanas es el siguiente episodio de la serie


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