Hijo pródigo expulsado por las cortesanas

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Datos principales

Fecha 
1660 h.
Material 
Estilo 
Dimensiones 
105 x 135 cm.

Esquema relacional

Desarrollo

Tras hacer vida disoluta con las cortesanas y gastar toda su fortuna, el hijo pródigo es expulsado por las prostitutas. El joven, pobremente vestido, es echado del burdel por dos cortesanas armadas de escoba y atizador, mientras que un hombre se dirige a él con la espada desenvainada y una alcahueta le increpa desde el quicio de la mancebía. Un perro persigue al muchacho cuyo gesto contrasta con episodios anteriores. La escena es contemplada por un mujer desde una ventana. Murillo ha sabido resolver a la perfección la cuarta escena de la serie, cargando las tintas en la sensación de violencia que se crea a través de los gestos de los personajes. Las figuras se encadenan a través de una diagonal, recordando las composiciones de Rubens, reafirmándose así Murillo en su barroquismo. Siguiendo el esquema de Callot, los personajes se recortan sobre elementos arquitectónicos, abriéndose a un indefinido paisaje en la zona derecha de la composición. Al igual que en toda la serie, Murillo nos presenta una imagen de la vida cotidiana en la Sevilla del siglo XVII, empleando ricas y jugosas pinceladas y una técnica vaporosa para acrecentar la sensación de realidad que manifiesta el conjunto, consiguiendo la sensación de movimiento y la atmósfera de la misma manera que Velázquez. El hijo pródigo apacentando puercos continúa la serie.


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