Gusto, oído y tacto

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Datos principales

Fecha 
1617 S.F.
Material 
Dimensiones 
176 x 264 cm.
Museo 
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Esquema relacional

Desarrollo

El creciente interés por el coleccionismo artístico que surge en Amberes durante el Barroco, motiva la aparición de estos cuadros de gabinete en los que el artista o los artistas, como en este caso, ponen de manifiesto su interés por complacer a sus clientes, preferentemente los gobernadores Isabel y Alberto, pero también a las clases medias y altas de la sociedad flamenca.Esta escena, junto a La Vista y el Olfato, son réplicas de dos obras encargadas por los gobernadores a los doce mejores pintores de Amberes, dirigidos por Jan Brueghel y contando con la participación especial de Van Balen. Dos jóvenes escuchan atentamente la música de un archilaud, símbolo indiscutible del oído. La muchacha de la derecha degusta los ricos manjares que ocupan la mesa, simbolizando el Gusto, mientras la joven de la izquierda acaricia a un perrillo, mostrando así el Tacto. Un excelente bodegón de caza se muestra en primer plano y tras él unos criados se disponen a servir la mesa. Al fondo, se abre una galería con tres arcos de medio punto que dejan observar un paisaje con el castillo de Mariemont al atardecer. El otro ala de la estancia se ve inundada por un marcado rayo de luz. Igual que en su compañero, resulta difícil descifrar que parte de la obra ejecutó cada pintor. Bien es cierto que el preciosismo y la alta calidad de los detalles son característicos de la Pintura Flamenca, por lo que en esta escena se han elevado al máximo. Su contemplación por parte del espectador siempre permite descubrir un elemento novedoso. Si a ésto unimos la riqueza del colorido, tenemos ante nosotros una de las escenas más bellas del Museo del Prado.


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