Familia Gonzaga adorando a la Santísima Trinidad

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Datos principales

Fecha 
1604-05
Material 
Dimensiones 
384 x 481 cm.
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Esquema relacional

Desarrollo

Siguiendo las recomendaciones de su maestro, Rubens se trasladó a Italia para continuar con su formación. Su buena suerte le llevó al servicio de Vincenzo Gonzaga, el duque de Mantua, instalándose en la corte de los Gonzaga a finales de junio de 1600, mes y medio después de llegar a tierras italianas. Si bien la familia de los duques de Mantua no formaba parte de las más acaudaladas del país, sí eran de los más apasionados amantes de las artes. Mantegna, Giulio Romano o Tiziano habían trabajado para ellos por lo que Vincenzo quería emular a sus antepasados.Entre los encargos realizados por el duque destaca el ciclo dedicado a la capilla mayor de la iglesia de los Jesuitas de Mantua, cuyo centro ocuparía el lienzo de la Familia Gonzaga adorando a la Santísima Trinidad que hoy conserva el Palacio Ducal de Mantua. A ambos lados del presbiterio de la iglesia se ubicarían el Bautismo de Cristo y la Transfiguración.La composición empleada por el pintor flamenco es tremendamente original ya que las figuras de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo aparecen sobre un tapiz que es sostenido por ángeles, esquema que posteriormente repetirá en la serie del Triunfo de la Eucaristía. En la zona inferior de la escena observamos a los miembros de la familia Gonzaga, ubicados en dos grupos diferenciados por el sexo: en la derecha las mujeres y en la izquierda los hombres, Vincenzo y su padre. Las figuras se ubican en una estructura arquitectónica de clara inspiración barroca, formada por columnas salomónicas que se dirigen hacia una balaustrada que se abre a un amplio celaje, creando un magnífico efecto de perspectiva que recuerda a Veronés.La zona baja del lienzo está inspirada en los retratos votivos de la escuela veneciana en los que los miembros de las familias más destacadas o los dux aparecen en presencia de los santos o de la Divinidad. La referencia a los venecianos se incrementa al incluir una alusión a los ángeles en escorzo, inspirados en Tintoretto. El objetivo planteado con esta escena se ha conseguido de manera espectacular: exaltar la dinastía de los Gonzaga, resultando un trabajo de gran originalidad con el que el maestro flamenco empieza a despuntar en la pintura de su tiempo.


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