Exaltación de la Cruz

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Datos principales

Fecha 
1452-66
Material 
Dimensiones 
390 x 747 cm.
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Esquema relacional

Desarrollo

Heraclio consiguió tras su victoria ante Cosroes la reliquia de la Sagrada Cruz, trasladándola a Jerusalén con el boato correspondiente al vencedor; sin embargo, no se le permitió la entrada en la ciudad hasta no eliminar toda la pompa que rodeaba a su llegada, despojándose de las vestiduras imperiales y descalzándose para portar la Cruz hasta la puerta, momento en el que el muro que antes le impidió el acceso se desvaneció. De esta manera finaliza la Leyenda de la Vera Cruz, recuperada a su lugar original por el cristianismo tras ser mal utilizada por los paganos como Cosroes. Piero della Francesca presenta al cortejo dividido en dos zonas, ante las murallas de Jerusalén y un paisaje arbolado. En el centro parece haber desaparecido una figura ya que encontramos huellas del nexo de unión entre ambos grupos. Las figuras visten los gorros que Piero contempló a los enviados bizantinos al Congreso Ecuménico celebrado en Florencia en el año 1439, dotando de cierto orientalismo a sus personajes. Como ocurre en todo el conjunto de los frescos, la luz baña las figuras destacando su poderosa anatomía y su aspecto escultórico, así como los pliegues de los ropajes. El concepto del orden y la simetría que se encuentra presente en la pintura del Quattrocento tiene en Piero a uno de sus máximos seguidores, continuando a Masaccio, cuyas obras había admirado. Las expresiones de las figuras del grupo de la derecha hacen de esta obra una de las más vivas, asemejándose a una serie de retratos de esos enviados orientales a la capital de la Toscana que tanto llamaron la atención del joven pintor.


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