El ladrón en la cruz

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Datos principales

Fecha 
1425-30
Material 
Estilo 
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Esquema relacional

La maestría de Robert Campin en el nuevo estilo realista de la pintura flamenca está conjugada en este cuadro con los restos iconográficos del gótico internacional. Campin mezcla dos maneras diferentes de interpretar una escena: coloca un fondo liso en pan de oro, al modo de los pintores del gótico, que de esta manera creaban un espacio mágico en donde se manifestaba la divinidad, sin otra referencia al mundo real. Sin embargo, se reserva un pequeño espacio en el fondo para pintar un pequeño paisaje rural, en una gama acorde con el tono oro dominante. Igualmente, el estilo que escoge para representar las figuras es moderno y novedoso, muy realista y con ese afán por los detalles patéticos y las expresiones dramáticas que van a caracterizar el arte flamenco. La anatomía, el sombreado y el volumen son perfectos, llenos de naturalismo hasta hacerlos desagradables en su minuciosidad. Campin se revela como un maestro del detalle y del naturalismo y el modo como representa las joyas o los bordados de los personajes al pie de la cruz anticipa el genial dominio de su arte del que alardea Van Eyck, unos años menor que Campin y continuador del cambio hacia el realismo. Campin fue además el maestro de Van der Weyden, y vemos cómo se anticipa a su alumno en el empleo de vestiduras plegadas angulosamente así como en las tintas cargadas sobre el dolor y la expresividad. No se ahorra ni siquiera el detalle de las piernas rotas del crucificado, un modo de prolongar la tortura para que el reo no pudiera sostener su peso en la cruz.


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