El hijo pródigo apacienta los cerdos

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Datos principales

Fecha 
1660-70
Material 
Estilo 
Dimensiones 
105 x 135 cm.

Esquema relacional

Desarrollo

Tras ser expulsado por las cortesanas por haber gastado toda su fortuna, el hijo pródigo "se fue a servir a casa de un hombre del país que le mandó a sus tierras a guardar cerdos. Deseaba llenar su estómago con las algarrobas que comían los cerdos y nadie se las daba. Y reflexionando dijo: ¡Cuantos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra, y yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra ti. Ya no soy digno de llamarme hijo tuyo; tenme como uno de tus jornaleros". (Lucas, 15, 15-20). Murillo representa la escena al aire libre, con el joven orando junto a la piara de cerdos, destacando el arrepentimiento del hijo pródigo ante su acción. El joven aparece arrodillado, semidesnudo, recibiendo el foco de luz procedente de la izquierda que deja en penumbra a los cerdos. Una pincelada suelta y una iluminación difusa provocan una sensación atmosférica de gran calidad con la que refuerza la espiritualidad del momento, convirtiéndose en la escena menos anecdótica de la serie que continúa con el Regreso del hijo pródigo . El Museo del Prado guarda un pequeño boceto de esta obra.


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