El Día

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Datos principales

Fecha 
1570 h.
Material 
Estilo 
Dimensiones 
59´5 x 34´5 cm.
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Esquema relacional

A su llegada a Roma en 1570 El Greco inició un intenso contacto con el círculo del cardenal Alejandro Farnesio gracias a su estrecha relación con Giulio Clovio. Desconocemos cuáles fueron las razones argumentadas por Doménikos para abandonar Venecia, quizá el deseo de continuar su formación o la necesidad de iniciarse como artista independiente. En la Ciudad Eterna estableció una paradójica relación con la pintura de Miguel Ángel ya que realizó algunos dibujos de la Capilla Sixtina, como éste que contemplamos, e introdujo sus figuras en numerosas composiciones, dejando ver la importancia del pintor florentino en su formación. Sin embargo, parece que el concepto que tenía El Greco de la pintura miguelangelesca no era del todo favorable según nos indican las fuentes contemporáneas. Giulio Mancini nos dejó una biografía donde afirma que despreció las pinturas del Juicio Final, considerándose lo suficientemente bueno para realizar una obra de calidad superior a la original; este comentario provocaría, según Mancini, su marcha a España. Pacheco, el suegro de Velázquez, que coincidió con Doménikos en Toledo durante el año 1611, se sintió admirado al "oírle hablar con tan poco aprecio de Miguel Ángel (...) diciendo que era un buen hombre y que no supo pintar". Formado en Venecia, la patria de la luz y el color, El Greco consideró que el estilo dibujista de Miguel Ángel sería interesante en algunos momentos pero que el verdadero valor de la pintura residía en conceptos cromáticos y lumínicos. Para afianzarse en el dominio de la anatomía humana, Doménikos eligió esta sensacional figura de El Día donde exhibe su admiración por el volumen y la fuerza de las figuras monumentales y escultóricas de Buonarroti.


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