El astrónomo

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Datos principales

Fecha 
1668
Material 
Dimensiones 
50,8 x 46,3 cm.
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Esquema relacional

Son escasos los cuadros fechados de Vermeer y entre ellos destaca el Astrónomo, una de sus obras emblemáticas, como su compañero el Geógrafo. Los dos lienzos nos presentan a un científico joven, vestido con una toga que le llega hasta los pies, con una larga cabellera recogida tras las orejas. Se halla en una habitación cerrada, sentado ante una mesa y recibiendo la luz que penetra por una ventana, en la que destaca el emplomado de la vidriera y un motivo decorativo central de tonalidades rojizas, como si recibiera de esta manera la inspiración. El científico se afana en comparar la descripción del libro que tiene abierto sobre la mesa con las constelaciones del globo celeste, reconociéndose en la derecha la Lira, el Dragón y Hércules en el centro y la Osa Mayor en la izquierda. Tras el tapiz se halla un astrolabio, instrumento fundamental para la astronomía. Uno de los investigadores de la obra de Vermeer, James A. Welu, ha conseguido identificar el libro que estudia el astrónomo; se trata de "Sobre la investigación y observación de las estrellas" escrito por Adriaen Maetius. El mismo especialista considera que el globo terrestre corresponde a la concepción de Jodocus Hondius de 1618. En el fondo, colgado en la pared, se encuentra un cuadro en el que se narra el hallazgo de Moisés. La presencia de este episodio estaría relacionado con las explicaciones sobre los más tempranos investigadores astrales que se encuentran en el libro de Maetius, según opina Welu. También en la pared hallamos un mapa náutico de pergamino, concretamente el mapa marítimo de Europa que había publicado Willem Jansz. Blaeu, lo que podría estar relacionado con la supremacía marítima holandesa en aquellas fechas. Una vez más, Vermeer envuelve la escena en una atmósfera de luz que resalta los colores verdes y dorados, utilizando la característica técnica "pointillé" con la que reparte los chispeantes puntos de luz por toda la superficie del lienzo. No renuncia a los detalles pero casi se pierden ante los potentes impactos lumínicos que recuerdan a Rembrandt. La disposición de las figuras en reducidos espacios y su ubicación frente al espectador serán características que definan la obra de este gran maestro del barroco holandés.


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