Duquesa de Alba con su dueña

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Datos principales

Fecha 
1795
Material 
Dimensiones 
31 x 25 cm.
Museo 
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Esquema relacional

La relación entre Goya y los Duques de Alba va a ser especial, sobre todo con la Duquesa. El pintor frecuentaba el Palacio de Buenavista y en varias imágenes nos transmitió la vida cotidiana del hogar de los de Alba. En este caso representa a la Duquesa, Doña María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Alvarez de Toledo, asustando a una de sus camaristas llamada Rafaela Luisa Velázquez, conocida como la Beata por su afición a los rezos. Las bromas que tenían como destinataria a esta mujer debían ser habituales en palacio. Goya emplea una factura suelta y empastada para realizar este pequeño cuadro de gabinete, en el que se aparta de los temas habituales apelando a que "el capricho y la invención no tienen ensanches" como decía el propio artista. El colorido utilizado es el habitual en esto momentos, a base de grises, verdes y ocres. Desgraciadamente, en el Museo del Prado no existe ningún retrato de la Duquesa, mujer famosa por su belleza y extravagancia. De ella decían que hasta los niños dejaban sus juegos para mirarla. Su fuerte temperamento y su libertad eran conocidos en los suburbios madrileños a donde iba disfrazada de maja para divertirse. También se decía de ella que no tenía un solo cabello que no inspirara deseo. Doña Cayetana se jactaba de poder taparse todo el cuerpo con su cabello, de tal manera que no se le viese nada, por lo que el deseo que inspiraba era mayúsculo. De esta increíble mujer, Goya se va a enamorar como un quinceañero durante siete años, hasta su fallecimiento, en extrañas circunstancias, en 1802.


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