Dos hombres contemplando la luna

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Datos principales

Fecha 
1819
Material 
Dimensiones 
35 x 44 cm.
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Esquema relacional

Desarrollo

Nos hallamos ante una de las obras más copiadas de Friedrich. Dado el éxito que alcanzó enseguida, el propio pintor realizó algunas réplicas. Fue ejecutada en 1819, aunque Friedrich la retocó al año siguiente. Perteneció a Dahl, quien en 1840, a la muerte del maestro, la donó a la Gemäldegalerie de Dresde. El propio Dahl afirmaba que las figuras aquí representadas en traje típico eran Christian Wilhelm Bommer, cuñado de Friedrich, y August Heinrich Bommer. Sin embargo, se trata, con toda probabilidad, del propio maestro con su pupilo August Heinrich, fallecido prematuramente en 1822. El joven estudiante se apoya en el hombro de Friedrich, quien a su vez aparece con su característico bastón. El hecho de que vistan el traje típico alemán no es casual. Este traje era un símbolo de las aspiraciones de los liberales frente a la política de la Restauración. A partir de los Decretos de Karlsbad los "demagogos", como se designaba a estos republicanos, fueron perseguidos, sus asociaciones prohibidas y la censura establecida. En 1820 en Prusia el rey Federico Guillermo IV decretó la prohibición de estas ropas para los funcionarios públicos. A pesar de este ambiente adverso, Friedrich llevó a sus lienzos una y otra vez el traje germánico tradicional, declarando públicamente sus ideas. Esto tuvo un elevado coste social: en plena Restauración Friedrich era un personaje "incómodo", y esta actitud provocó el retraimiento de muchos posibles amigos y coleccionistas. El propio pintor explicaba a Peter Cornelius, con sorna, el cuadro de esta manera: los dos personajes "están entregados a alguna suerte de conspiración demagógica". La escena se sitúa en los acantilados de la isla de Rügen, pero los pinos y las rocas han sido tomados de otros lugares de montaña, en especial el Harz. La composición es típica de la llamada época de crisis, entre 1816 y 1820, en que Friedrich abandona su característica composición simétrica. No existe la perspectiva, carece de profundidad: todo pertenece al primer plano; más allá sólo se alza la luna. Su significado expresa la dualidad de concepciones religiosas que abundan en la obra del artista: la pagana, representada por la encina, y la cristiana, por el abeto. La luna naciente, símbolo de Cristo, ilumina el sendero de la vida. Esta obra se inserta en la numerosa serie de cuadros con parejas de figuras observando la luna de este periodo. La misma composición se repetirá, idéntica, en Hombre y mujer contemplando la luna.


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