Don Pedro de Toledo besa la espada de Enrique IV

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Datos principales

Fecha 
1820
Material 
Dimensiones 
48 x 40 cm.

Esquema relacional

Ingres fue un devoto del poder. Retrató a Napoleón en sus momentos cumbres como cónsul y emperador, y cuando se restauró la monarquía en Francia, se convirtió en el intérprete del régimen real. En 1814 pintó este lienzo. La situación política era difícil, pues la monarquía barría con todas las conquistas de la Revolución sobre las libertades personales y la equiparación de las clases sociales. De este modo, Ingres realiza un lienzo de pequeño tamaño sobre la monarquía clásica francesa: Enrique IV, que gobernó en el siglo XVI, recibe el homenaje sumiso de España (que por cierto entonces "gobernaba el mundo"), en la figura de Don Pedro de Toledo, el embajador español. En otro lienzo lo representaría sorprendido por el rey, a cuatro patas sobre la alfombra, sirviendo de caballo al pequeño príncipe francés. De esta manera se nos hace evidente el tratamiento secundario que Ingres hace de la historia. Su visión es la de la anécdota y el rasgo sin importancia, una escena de interior más propia para un salón burgués que para un salón de palacio.


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