Desposorios místicos de Santa Catalina

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Datos principales

Autor 
Fecha 
1505-10
Material 
Estilo 
Dimensiones 
106 x 144 cm.
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Esquema relacional

Desarrollo

Las obras de Gerard David están impregnadas de una dulzura convencional y sensible que tuvo mucho éxito en su época. David interpretó algunos rasgos de la pintura italiana contemporánea, del cincuecento, y los adaptó a su estilo, consiguiendo algunos logros realmente armoniosos. Por ejemplo, esta obra repite un esquema que había aparecido en la obra de los pintores del Quattrocento y que se transmitió a los Países Bajos. Es el de la Sacra Conversazione, utilizada también por Rogier van der Weyden, de una generación anterior a la de Gerard David. La Sacra Conversazione es una escena en la que aparecen varios santos acompañando a la Virgen y el Niño, como si de una reunión se tratara. De este modo, pueden colocarse varios personajes que no tuvieron conexión en la historia sagrada de una manera natural, y no secuencialmente, unos junto a otros. David toma esta articulación de figuras divinas y nos muestra una escena muy agradable, desarrollada en un jardincillo. Consigue un gran equilibrio entre espacio y plano, movimiento y estabilidad, entre el conjunto y sus detalles. Esta capacidad de síntesis armoniosa no era frecuente, puesto que muchos artistas preferían destacar bien unos rasgos en beneficio de la narración, bien otros rasgos, en beneficio de la estética. La distribución de Virgen, donante y santos recuerda casi al pie de la letra un modelo precedente a David, la Virgen del canónigo van der Paele, pintada por van Eyck un siglo antes. De igual modo, los rasgos físicos de María recuerdan los rostros femeninos que pintaba por aquellos años Hans Memling, el pintor más importante de Brujas, donde también trabajaba David.


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