Descubrimiento y milagro de la Vera Cruz

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Datos principales

Fecha 
1452-66
Material 
Dimensiones 
356 x 747 cm.
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Esquema relacional

Desarrollo

Tras haber descubierto el judío Judas el emplazamiento de la Sagrada Cruz, santa Elena procedió al derribo del templo dedicado a Venus que ocultaba las reliquias, encontrando tres cruces. Estaba en el lugar indicado pero desconocía cuál había correspondido a Cristo. Se produjo entonces un milagro ya que un joven fue resucitado por el Santo Madero. Santa Elena envió una parte de la Cruz a su hijo Constantino y dejó el resto de la reliquia en Jerusalén. En esta escena que observamos, Piero della Francesca narra de manera sucesiva el hallazgo de las tres cruces en la zona de la izquierda y el milagro de la resurrección en la derecha, recurriendo a una secuencia típicamente medieval pero que también encontramos en los frescos de la Capilla Sixtina pintados años más tarde por Botticelli o Cosimo Rosselli. Las escenas se desarrollan ante una representación ideal de Jerusalén que más bien corresponde a una imagen de Borgo de Sansepolcro o la propia Florencia, abundando los edificios dotados de cierto clasicismo. El terreno en el que se sitúan las figuras permite cierta desconexión entre éstas y el fondo, creando la sensación de encontrarse ante un mero telón teatral aun cuando el paisaje es de gran belleza y excelente ejecución. Las figuras continúan ausentes, sin expresión, a pesar de gozar de una sabia anatomía y un efecto escultórico creado gracias al empleo de una luz uniforme que ensalza a los diversos personajes. Algunas de las figuras se encuentran de espaldas en un claro ejemplo del virtuosismo del maestro, que recuerda por momentos a Masaccio, cuyos frescos de la Capilla Brancacci cautivaron a Piero durante su estancia en Florencia en el año 1439.


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